Tuvimos un sueño: participar en la construcción del México del futuro a través de transformar la imagen de la televisión mexicana.

En 1991 se presentó una gran oportunidad: la adquisición del paquete de medios de comunicación controlado por el gobierno federal. En ese momento supimos que esa era la oportunidad esperada.

Estábamos convencidos de que la televisión puede y debe ser una fuerza positiva para el desarrollo de México y de que nosotros íbamos a hacer todo lo necesario para cumplir con esta necesidad. Nos impulsó la certeza de que México necesitaba un proyecto de comunicación, nuevo, creíble, que incorporara los grandes valores de nuestra cultura.

Después de dos años de preparación intensa en todos los niveles, el 16 de julio de 1993 presentamos la propuesta para ganar la licitación y lo logramos...

El 2 de agosto de 1993 tomamos posesión de las instalaciones y empezamos a trabajar.