México,
DF, 19 julio, (Verónica Lizárraga).-
Los finalistas de la tercera generación
de La Academia visitaron las instalaciones
de APAC con el fin de convivir con niños
que padecen parálisis cerebral, esto con
motivo del décimo séptimo Movimiento Azteca
que se llevará a cabo el próximo 22 de julio
y cuyo objetivo es recaudar 7 millones de
pesos para brindar rehabilitación, a través
de la estimulación temprana, a por lo menos
650 bebés con parálisis cerebral.
Carlos,
Melissa, Dulce, Israel, Leticia, César,
Ricardo y Marcia recorrieron las instalaciones
de APAC y les regalaron su canto y su alegría
a los niños de esta institución que coreaban
y bailaban las canciones que hicieron famosos
a los finalistas de la tercera generación
de La Academia.
Al
grito de ¿Quién quiere venir a bailar con
nosotros?, todos los niños dejaron sus lugares
para correr al lado de sus artistas favoritos.
Les pidieron autógrafos, besos, fotos y
abrazos.
Todos los ex alumnos coincidieron en que
estos niños les dejan a la gente un aprendizaje
maravilloso, que es el saber entregarse
a los demás, el dar amor incondicional,
que a pesar de las adversidades siempre
nos reciben con una sonrisa en sus rostros.
"Me impresiona el amor y el cariño que son
capaces de brindar, mientras que nosotros
muchas veces no tenemos esa capacidad para
con ellos" comentó Israel.
Melissa,
quien ya había trabajado con niños autistas
y niños con síndrome de down en Hermosillo,
dijo estar muy contenta por la invitación
que recibió para estar con los niños de
APAC, "me gusta poder ayudar a la gente,
hacerles pasar un rato feliz y darles un
mensaje de esperanza, que sepan que estamos
aquí para ayudarlos".
Por
su parte, Ricardo invitó a toda la gente
a unirse al Movimiento Azteca: "Somos muchos
y podemos hacer la diferencia en la vida
de cada uno de ellos. Tenemos que aprenderles
su forma de vivir, de pensar, de relacionarse
con el mundo."
Parálisis
cerebral significa tener tanta inteligencia,
tantos anhelos como cualquier persona, pero
vivir dentro de un cuerpo que no responde,
manos que no obedecen, piernas que no quieren
caminar, lengua que no puede expresar los
pensamientos.
A
pesar de no existir cura definitiva, las
esperanzas de una mejor calidad de vida
son infinitas. La clave del éxito es, además
de la prevención, la detección a temprana
edad. Si se logra detectar desde recién
nacido, el niño tendrá grandes posibilidades
de llevar una vida normal a futuro.
La estimulación temprana desarrolla las
habilidades físicas, sociales e intelectuales
de niños menores de cinco años, a través
de un programa de educación preescolar que
los prepara para su integración a escuelas
regulares. .