Antonio Rosique
Recuento de sorpresas
Londres, Inglaterra.- Lo primero será disculparme. Aprecio a la gente que tienecara para reconocer sus faltas y por ello, siento el deber de hacer lo propio con ustedes. Sobre todo, a raíz de que el sábado pasado me encontré con un par de americanistas en Stamford Bridge, quienes igual que yo, fueron que a ver al Bolton de Borgetti ser devorado por esa bestia llamada Chelsea. Uno de ellos me preguntó cuándo se me iba a ocurrir renovar estas líneas. Y la verdad es que tiene razón. Entre mi aventura veraniega en la Costa Azul y este nuevo contacto, han pasado muchas cosas. Ya estamos en otoño, igual que cuando hace un año llegue a esta isla. Me pase el mes de septiembre anclado a la computadora escribiendo mi tesis; 26 236 palabras en total, lo cual consumió buena parte de mi energía. Las celebraciones posteriores me dejaron aún peor. En fin, terminé mi maestría, lo que representa quedarte de repente, sin un gran objetivo. Por lo pronto, me dedico a seguir a Jared Borgetti por la Liga Premier. Un día estamos en Manchester, otro día estamos en Wigan. Pero los goles sin llegar. Créanme que no es culpa suya. He tenido la fortuna de conocerlo un poco más y el asunto no pasa por él. Jared tiene más determinación que cualquiera de sus compañeros. Es el más incomodo en esta situación. Trabaja, se concentra, juega con la reserva si es necesario, pero el Bolton es un equipo tacaño al cual ya se le olvidó que existen las bandas y que se vale mandar centros. Puede pasarse la vida jugando al uno a cero. Mientras Sam Allardyce siga casado con la idea de que el centro delantero tiene que chocar todo el partido, será difícil que Jared juegue como titular. Para eso está Kevin Davies, un tractor inglés que corre todo el juego, pesa 85 kilos, y mete un gol cada tres meses. Sin embargo, aún tengo fe de que un día de estos, tal vez en la Copa UEFA o en la Copa de la Liga que está por comenzar, Borgetti tenga una de esas noches explosivas que le hemos visto en México. Sólo necesita minutos en el campo y que alguien se atreva a mandarle un centro decente. El resto lo hará Jared con el martillo. Un racimo de goles puede convencer a Big Sam para ponerlo de titular en la Liga Premier. El Bolton tiene equipo para jugar mejor de como lo hace. Pero antes, tiene que creérselo. Creer es siempre el primer paso, porque después, la vida siempre encuentra extrañas maneras para sorprendernos. Cuando salí de México, hace más de un año, pensé que para estas fechas ya estaría de regreso. Sin embargo, aquí sigo y todavía sin boleto de vuelta. Jamás me pasó por la cabeza que un delantero como Borgetti, a los 32 años, ficharía por un equipo inglés. Mucho menos imaginé que un grupo de chicos le pintaría la cara a Brasil y se coronaría campeón del mundo. Ahora, el Arsenal está a punto de fichar a Carlos Vela y el Osasuna de Aguirre se revela ante su condición de clase. El futbol mexicano ha cambiado mucho. Las sorpresas se acumulan. La realidad supera a la ficción. Ya tengo 30 años, pero afortunadamente, todavía no pierdo mi capacidad de asombro. Al contrario, ejercito ese músculo de la imaginación diariamente. Londres es una ciudad perfecta para ello. Es un animal en constante evolución. Nunca se ve igual. Por eso, esta noche, escogí un negocio de comida turca enclavado en Bayswater, para sentarme a escribir esta columna. Este sótano huele a Kebab y la música árabe llega desde la planta superior. Estoy en Londres, una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, pero podría ser Estambul, Marruecos, o Egipto. Ya veremos desde donde escribimos la próxima vez. |