Oscarín y Joss apilaron unas cajas en un parque. Mientras terminaban de acomodar las pilas de cartón, «como por arte de magia», aparecieron unas víctimas muy despistadas. Lo que no sabían las personas que caminaban por el parque es que estaban amarradas y no había mayor problema.
Nuestros destrampados esperaron a que se acercaran para poder gritar: «aguas, aguas, aguas, aguas». De no ser por los estupendos reflejos de nuestras víctimas hubieran terminado en el suelo por tremendo susto.
Esta broma está increíble.
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