La Güerejita se perdió al intentar encontrar la fiesta de disfraces a la cual habían sido invitados su Titiringo y ella. Lo que nunca imaginó es que sus clases de caligrafía cobrarían venganza por su falta de práctica y estudio. La dirección estaba escrita con patas de araña y no se entendía nada.
La preocupación de la Güereja era llegar a tiempo y evitar que la Jennifer se le metiera por los ojos a Miltón. De pronto llegó una mujer, madre del niño más guapo de la escuela, que por casualidad era la anfitriona de la fiesta. Los dos fiesteros pensaron que era su noche de suerte para llegar a la fiesta de supuestos disfraces.
Lo único que pudo evitar la Güerejita es un resfriado, ya Titiringo se fue con la guapa mamá y la dejó con todo y disfraz.

