Acompaña a Armando Tell por esta increíble reflexión acerca del sentido de la pertenencia.
Cuantas veces has dicho que a ti nunca te va a pasar nada. Vivimos en una realidad falsa sobre las cosas. Alguna vez te has preguntado que pasaría si la enfermedad o algún tipo de fatalidad llegara de manera sorpresiva.
Así como Juan, un joven que pensaba que su cuerpo era sano y que nada impediría que su vida se trucara. Así es, «te suena familiar», cuando menos lo esperamos suceden cosas inevitables que cambian nuestra vida: una enfermedad, la misma muerte o la pérdida de alguien cercano.
Juan y su mamá, sentados en un consultorio médico, esperaban el diagnóstico del doctor. Ellos ya sabían, o se imaginaban, el resultado de los análisis que habían hecho para una enfermedad mortal. Ese día cambió su vida, era positivo y el tiempo de vida que le restaba a ese joven era aproximado a un año.
Cuando salieron de su consulta, impactados por la noticia, pasaron por una librería. De repente Juan olvido su enfermedad tras ver la hermosa e inimaginable mirada de la chica que atendía. ¡Por primera vez dejó de sentir malestar! ¡Se enamoró!
Frecuentaba regularmente la librería, sólo para ver Susana, y comprar libros aunque no le interesaban. Pronto decidió hacer una nota y dejársela para tener su primer encuentro, la nota decía:
«Hola, me encantaría conocerte. ¡Por favor, llámame!»
Antes de entrar y dejar la nota, se llenó de miedo y la tiro. Después de un tiempo Susana habló a casa de Juan pidiendo hablar con él. La madre llena de sentimiento lo único que pudo decir fue:
-Hola, ¡Juan murió el día de ayer!- La madre de Juan entró a su cuarto después de acordarse de las idas a esa biblioteca y vio una pila llena de libros. Abrió uno de ellos y cayó una nota que decía:
«Hola, ni nombre es Susana, me gustaría poder conocerte. ¡Por favor, llámame! Me encanta tu mirada».
Tenemos personas tan importantes, que esperas para decir lo que necesitas.
¡Quizás nunca sea demasiado tarde para decir lo que sientes!
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