El ex académico agarró su mochila y se fue a vagabundear por la Riviera Maya. Tan relajado andaba que no sólo convivió con unos hermosos delfines, sino que echó a un lado su gran timidez para tirar la toalla y dejarse acariciar por los aromas, vapores y calor de un tradicional baño de Temazcal.
Velo como pocas veces.

