A sólo dos horas y media del DF, el pueblo de Bernal guarda un gran secreto: un peñasco mágico que surge de la tierra, y Ceci Ponce se dispuso a descubrir sus secretos. En 1642 se fundó Peña de Bernal y desde entonces ha estado rodeado de misterio. Miles lo visitan en busca de energía. Con imaginación y la curiosidad de un niña, Ceci se dio tiempo de admirar los colores y el tradicional kiosco, desde donde se apresuró a conocer cómo se elaboran los telares, típicos de Bernal. Y se aventuró a cabalgar un pura sangre y hasta a romper la dieta. Mira qué tentó su paladar.

