Melinda descubre un misterioso lago local, donde un contingente de fantasmas furiosos, buscan al director de pompas fúnebres el cual había dejado en secreto sus cuerpos tirados previstos para la cremación en el lago. Mientras tanto Melinda teme que Sam no vuelva a su verdadera naturaleza. En este capítulo, los fantasmas que Melinda consideraba negativos, le revelan que no todas las almas eligen entrar en la luz, ya que algunas deciden quedarse para ayudar a otras almas avergonzadas y así superar el sentimiento de culpa. Dirigido por la propia J. Hewitt.