Tras la desaparición de su esposa Stephanie, Mitchell Sterling, un ejemplar y famoso cirujano es acusado de
asesinato. A pesar de la reputación del médico, Sebastián está seguro que es culpable y se dispone a probarlo;
sin embargo, no será una tarea fácil pues de por medio se encuentra el bienestar del hijo de los Sterling.
En un interrogatorio al menor, Madeleine y Raina, asistentes de Sebastián, descubren que Mitchell mintió en
su declaración. No obstante, el caso se viene abajo cuando la defensa alega que la confesión del hijo de los
Sterling fue manipulada. Durante su investigación, el equipo de Sebastián cree haber encontrado el móvil del
asesinato, ya que una llamada a horas inapropiadas de la esposa de Mitchell con el director del hospital
sugieren una probable infidelidad.
Mientras tanto, Sebastián se ve obligado a confrontar a su hija Julie, cuando ésta le reprocha su conducta de
soltero al llevar una mujer diferente cada día a casa.
Las opciones se acaban y Sebastián decide interrogar al niño ante el jurado, donde las lágrimas del pequeño
conmueve a su padre, quien confiesa que asesinó a su esposa de manera accidental mientras discutía con ella,
pues lo amenazaba con delatarlo sino dejaba de operar, pues había descubierto que Mitchell estaba perdiendo
la vista.