El incendio en una fábrica textil alienta al alcalde de Los Ángeles a buscar al responsable de la muerte de cuatro
mujeres latinas. Sebastián no está de acuerdo con el caso así que asigna a Martín Allende, quien es el único
del equipo que muestra interés. No obstante, lo que parecía ser un simple delito de negligencia laboral, toma
mayor importancia cuando Martín descubre que Pruitt Fashions, una muy importante firma de ropa, está tras
el incendio en el taller y tras la explotación de trabajadores indocumentados.
El orgullo de Shark se ve
tentado, cuando Elliott Dasher, su archirival, es contratado para defender a Z. Pruitt.
Julie se encuentra preocupada, ya que debe presentarse ante una audiencia donde se decidirá si es expulsada
por el plagio de un trabajo escolar.
Apoyada por el talento de su padre, Julie ensaya su argumento. El día
esperado llega y Julie es exonerada, pero no se siente satisfecha, pues en el fondo sabe que fue culpable.
Por otro lado, el caso Pruitt sufre un golpe bajo, cuando las dos testigos que podían declarar huyen al
enterarse que ya no podrán seguir trabajando. Martín le explica a Sebastián que si logran demostrar la
explotación de las que son objetos las trabajadoras textiles pueden ganar el caso.
El día del juicio llega y el
reto será convencer al jurado de que la esclavitud moderna no lleva grilletes en los pies.