Lucía Santos - Ana Serradilla
Hermosa, idealista, rebelde e impulsiva, tan noble como desbocada. Si pudiésemos comparar a Lucía con un animal, lo haríamos con un potro de raza que por alguna razón fue criado en una manada de caballos salvajes.
De su padre, Lucía heredó la nobleza y el no tener miedo al trabajo duro; de su madre, el carácter indómito, la vocación por la medicina y el espíritu justiciero.
Lucía es tan impulsiva como cariñosa y romántica. Sabe cuándo y cómo dosificar el enorme amor que heredó de sus padres, amor que prodiga sin reservas con sus hermanas… pero también sabe cuándo pelear. Sin ser ingenua, Lucía posee una inocencia natural que le viene en parte de su origen provinciano, pero más que nada, de su fe inquebrantable en la justicia y en que sin importar el origen o la diferencia de fortunas con sus contrincantes, el bien prevalecerá sobre el mal.
