Nuevo
León, 25 años. Emprendedora, empresaria, negociante. Su
lema es que la vida hay que enfrentarla como venga y no tratar de pasar
desapercibido. Administra y atiende la funeraria que heredó de
su difunto padre y, como buena negociante que es, no se le escapa un
cliente ni vivo... ni muerto. A sus 25 años es tan naturalmente
bella, que cuando Álvaro la ve por primera vez, deja de creer
en que a Cuautla no bajaban los ángeles. Sabe que una sonrisa
suya abre puertas y la utiliza cuando le conviene. Es alegre y simpática,
pero cuando está furiosa, más vale esconderse de ella.
Signo Aries.