México, D. F., 5 de mayo de 2001.
VERSION ESTENOGRAFICA DEL PROGRAMA "FRENTE A FRENTE", CONDUCIDO POR LA PERIODISTA LOLITA DE LA VEGA, DE TV AZTECA.
TEMA: LA QUINA: UNA HISTORIA INCONCLUSA.
REPORTERO:10 de enero de 1989: es detenido en su casa por elementos del ejército mexicano, en Ciudad Madero, Tamaulipas, Joaquín Hernández Galicia, La Quina, por los cargos de homicidio calificado y acopio de armas.
1992: el juez octavo de distrito en materia penal, José Luis García Velasco, sentenció a 35 años de prisión al exlíder de los petroleros, Joaquín Hernández Galicia, por los delitos de homicidio calificado y acopio de armas.
17 de diciembre de 1997: poco antes de las 16 horas Gobernación hace llegar a las autoridades del Reclusorio Oriente su resolución para dejar en libertad preparatoria a Hernández Galicia. A las 18:20 horas La Quina abandona el reclusorio.
CARMELITA CORREA, ESPOSA DE JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA:Viví un caos que en mi vida no me lo imaginaba yo, un caos en ver tanto soldado adentro de mi casa.
MARICARMEN HERNÁNDEZ, HIJA DE JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA:Ya los teléfonos estaban en ese momento cortados, porque estas personas llegaron, aventaron los bazucazos a casa de mi hermana, se metieron a la casa de mi hermana, se metieron a la casa de mis papás, y empezaron a cortar todos los cordones de los teléfonos, entonces estaban incomunicados, yo no me podía comunicar con mis papás. Llegaron los soldados disparando, a mi hermana por poco la matan, bajaron las armas, ellos se bajaron con las armas, las pusieron aquí y allá adentro, yo no me explico por qué hicieron eso estas personas, ya después nos enteramos que al ejército no lo mueve nadie si no es con una orden presidencial.
GUADALUPE HERNÁNDEZ, HIJA DE JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Yo iba subiendo las escaleras, mi niña estaba en la recámara y cuando voltee yo ya tenía al soldado encima de mí, apuntándome, agarré a mi niña, nos fuimos al baño y estuvimos ahí, y pensé: aquí ya nos van a matar. Porque todavía seguían apuntándonos. Y entonces ya fue todo lo que pasé, es horrible.
CARMELITA CORREA:La fui a encontrar en uno de los baños de su casa, llorando, gritando, mis hijos todos temerosos, porque desde ese momento nos empezaron a seguir los soldados, a donde salíamos nosotros nos seguían.
MARICARMEN HERNÁNDEZ:Yo me sentí impotente, impotente porque nosotros hemos sido siempre una familia honrada, trabajadora, que mi padre siempre nos enseñó a trabajar, a sabernos ahora sí que a ganar cada peso honradamente. Entonces al venirle a hacer eso a mi padre...
CARMELITA CORREA:Y de ahí fue mi calvario, 9 años el ir a visitar a mi esposo al Reclusorio Oriente, 9 años en que él sufría enfermedades, sufrió una pena muy dura, que yo le llevaba de comer y no le pasaban la comida los custodios, yo le llevaba sus medicinas, le llevaba doctores particulares para que le hicieran los estudios, alquilaba yo aparatos quirúrgicos para que le hicieran sus estudios, fue una cosa terrible para toda la familia.
GUADALUPE HERNÁNDEZ:Mucha angustia, desesperación, por no tener a mi papá, es horrible, siendo él un ciudadano, imagínese qué podemos esperar.
CARMELITA CORREA:Al salir yo aquí de mi casa, yo vi que los soldados estaban metiendo las cajas de las armas que le dejaron a mi esposo en su oficina, y ahí afuera en la cochera, así es de que yo fui brincando las cajas al salir de aquí, ir brincando las cajas de las armas que estaban metiendo los soldados adentro de mi casa.
LOLITA DE LA VEGA:Señoras y señores, muy buenas noches. La historia de Joaquín Hernández Galicia, conocido de manera coloquial como La Quina, sin lugar a dudas uno de los líderes del movimiento obrero mexicano más importantes de todo el país. Estamos hoy en la noche aquí en su casa, conoceremos el otro lado de la verdad, esta historia inconclusa.
Esto es Frente a Frente, comunicación intensa.
¿Quién es Joaquín Hernández Galicia?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA:Un hombre común y corriente, como todo mexicano, desde niño con mucha hambre, de joven con muchos deseos de aspirar a ser algo en la vida, y ya como dirigente pues pensando, queriendo componer mi pequeño mundo, el sindicato petrolero.
Y al final lo que logramos. Todo mundo dice que fui cacique, que fui bandido, que fui matón, que me hice rico inmensamente, todavía me siguen buscando millones de dólares y no me han encontrado un dólar en Estados Unidos, ni en las Islas Caimán, nada.
En fin, que fui lo peor del país.
LOLITA DE LA VEGA:¿Qué hay de cierto en toda esta historia?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA:Permítame decirle, Lolita, pero mucha gente sabe las cosas diferente. Yo las voy a decir como las digo en mi libro. Fui el único dirigente en México, yo creo que en muchas partes del mundo, que dejó de cobrar cuotas sindicales a los trabajadores. No se cobraron ya cuotas sindicales a partir de 1982, que es el motivo de las disputas de muchos líderes. Es decir, no cobré impuestos, que es el motivo polémico en muchos países, inclusive el nuestro ahorita, los impuestos.
Ya no cobramos impuestos. Para lograr eso no creo que sea una cosa de fábula o cuento, porque lo logramos, no cobrarle cuotas sindicales al trabajador.
LOLITA DE LA VEGA:¿Pero cómo se logra esto?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA:A base de tenacidad, luchando desde hace más de 40 años, con un grupo de compañeros, compañeras, que me siguieron en esos ideales, de todos, no nada más míos, y logramos formar un plan de trabajo no para un hombre, que es el error de la humanidad, trabajar para un rey, para un presidente, para una dinastía, para un dictador. No, una comunidad para que el dictador, el presidente o el rey trabajen para la comunidad; programa de trabajo que determinaba cómo debíamos vivir.
¿Qué debíamos hacer? No obedecer, sino que el presidente obedeciera los programas de trabajo, el gobernador también, el líder, el presidente municipal. Eso lo logramos bajo un programa de trabajo, y metimos a los mejores hombres, no a los canchanchanes de Joaquín Hernández Galicia. Si hubiera metido a soldadores, como era yo, pues quiebro las tiendas, si hubiera metido soldadores a la ganadería pues quiebro a la ganadería. No, yo metía auténticos ganaderos, yo empleaba a auténticos comerciantes que tenían experiencia.
¿Entonces qué eran las tiendas? Las tiendas no eran para negocio de Joaquín Hernández Galicia, todo el pueblo, hasta los ricos de la región, compraban en nuestras tiendas, al 10 por ciento, al 25 por ciento, en su totalidad, más barato que en cualquier tienda del gobierno o cualquier tienda comercial.
LOLITA DE LA VEGA:Don Joaquín, aquí hay una cosa muy interesante. El sistema priísta fue quien finalmente cobija a los líderes obreros, porque no olvidemos que la Confederación de Trabajadores de México es uno de los pilares del PRI, uno de los grandes sectores. Sin embargo, este mismo sistema lo lleva a la cárcel.
A pesar de todo lo vivido, ¿sigue siendo priísta, don Joaquín?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA:No, yo fui priísta cuando el PRI todavía era revolucionario, nacionalista, protector de la patria, tuvimos presidentes muy buenos, como López Mateos, Lázaro Cárdenas principalmente, Ruiz Cortines, algo le tocó también a Echeverría y a López Portillo, con todo y las críticas nunca vendieron un pedazo del país.
Entonces era un PRI que todavía defendía al pueblo, sus ideales de la Revolución, que costó 2 millones de muertos.
Lamentablemente entraron los tecnócratas graduados en Harvard y en otras universidades extranjeras, que en lugar de pensar por México pensaron por los extranjeros, a partir de Miguel de la Madrid, recordará usted que nos metió al GATT. Un país como el nuestro, que estaba atrasado en tecnología, inclusive mucha gente no sabe que tenemos los Tratados de Bucareli, donde los norteamericanos nos impiden fabricar hasta una tuerca, un motor no podemos fabricarlo nosotros, somos armadores desde hace muchísimos años, realmente, como dije una vez hace 20 años, vamos a terminar siendo braceros en nuestro propio país. Y por eso ahorita somos braceros en nuestro propio país.
LOLITA DE LA VEGA:Don Joaquín, antes de ir a corte comercial nos platicaba usted sobre los presidentes tecnócratas. ¿Le gustaría compartir su opinión con todo nuestro auditorio, ¿qué piensa de esos presidentes tecnócratas?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA:Pues fueron una plaga para la nación, nocivos para el país, porque entregaron el comercio mexicano a los extranjeros, y país que entrega su comercio a los extranjeros es un país pobre, empobrecido, no es dueño de su autonomía económica. Y lo peor, entregaron los recursos naturales de la nación, que deben ser explotados por los mexicanos, racionalmente, en beneficio del país.
Además de eso también las industrias de México. Es decir, vendieron el país totalmente, la plata, el oro, el petróleo que está hipotecado, totalmente en manos extranjeras económicas. Y automáticamente el país, de esa manera sus presidentes, a partir de Miguel de la Madrid...
LOLITA DE LA VEGA:Es decir, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA:Y Zedillo últimamente, fueron los que traicionaron al país, más que nada Salinas, porque aparte de eso Salinas manchó de sangre al país.
Todo mundo, y eso no lo puede negar nadie, lo acusa a Salinas, entre ellos yo, que él fue el que planeó la muerte de Colosio, aunque él diga que no y aunque los abogados digan que no hay pruebas jurídicas, está claramente que ese hombre fue muerto por el sistema económico entreguista a los extranjeros de Salinas. Porque Colosio demostró que no iba a hacer lo que Salinas. Cuando dijo "veo un país lleno de hambre, veo un país en desgracia...".
LOLITA DE LA VEGA:"Con hambre y sed de justicia".
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA:Ahí de plano declaró públicamente que no iba a ser como Salinas. Ahí viene todo lo que se sabe posteriormente, su muerte. La muerte de un Cardenal.
LOLITA DE LA VEGA: El cardenal Posadas, José Francisco Ruiz Massieu.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Que también sabemos que llevaban datos, datos muy contundentes de la delincuencia en el país, y también problemas políticos; sabemos también que también ordenan su muerte de él también. Y lo de Ruiz Massieu, que se quería lanzar en las próximas, públicamente usted lo ve en los periódicos de esa época, en la hemeroteca.
LOLITA DE LA VEGA: Cómo no.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Él declara que él va a llegar a ser ministro de Gobernación o Presidente de la Cámara de Diputados, o en su defecto va a ser candidato presidencial.
LOLITA DE LA VEGA: Bueno, de hecho a mí me lo dijo personalmente José Francisco, y voy a comentar quizá una inferencia ante nuestro público, en un plática que yo tuve con él me decía que efectivamente él estaba con la absoluta certeza de que iba a ser líder de la Cámara de Diputados, posteriormente Secretario de Gobernación y el candidato a la Presidencia de la República, eso me lo dijo de viva voz José Francisco.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Cuando yo leí esta entrevista, o vi también, también se publicó en la prensa, pensé: le va a pasar lo que a Colosio. Porque a mí me hostigaron también por la muerte de Colosio.
LOLITA DE LA VEGA: Bueno, aquí lo interesante de todo esto que usted ha vivido, que ha sido una experiencia verdaderamente aterradora para toda su familia, como lo hemos podido constatar a través de los testimonios, don Joaquín, le sembraron un cadáver, le acusaron de un delito que no cometió. ¿Por qué considera usted que había ese odio o esa manera de sentir y actuar en contra de usted por parte del ex presidente Salinas?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Pues un poquito largo, si usted me tiene la paciencia de escucharme.
LOLITA DE LA VEGA: Por favor.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Es un poquito largo. En primer lugar porque yo fui dentro del PRI, posteriormente, cuando el PRI era nacionalista, con López Mateos, Ruiz Cortines, pues trabajaba más o menos con un sistema en beneficio popular, fue cuando se mejoraron mucho los campesinos, más con Lázaro Cárdenas también. Ruiz Cortines honesto, López Mateos hábil, un Díaz Ordaz duro, un duro, fuerte, que cometió un grave error de matar estudiantes. Pero el país andaba bien.
Entonces cuando yo empiezo a criticar, cuando veo los aumentos de gasolina, que es el peor aumento que puede haber en el mundo, destruye todos los ingresos de los trabajadores y de la clase media, que es la mas perjudicada, dispara teléfonos, dispara el agua, dispara la comida, los alimentos más básicos del país, hasta los nopales dispara el precio, pues los nopales se llevan en transportes. Me empecé a oponer a esa política de aumentos a impuestos a la gasolina; me opuse también, aunque lo crean difícil, a imponer presidentes municipales por dedazo. Por eso me decían a mí que yo era el cacique en Tamaulipas.
LOLITA DE LA VEGA: ¿Y no es cierto?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Claro que no es cierto, porque yo lo que quería era precisamente la democracia, que hubiera la democracia, pero una democracia no como ahorita, una democracia que tiene un país muerto de hambre no es democracia. Para mí la democracia debe ser que el pueblo coma bien y barato, y prueba está, por eso formamos las tiendas, con un plan de trabajo, no de Joaquín Hernández Galicia, sino de viejos fundadores del sindicato, y mi generación también, para servir no a Joaquín Hernández Galicia, ni al Presidente de la República, ni al gobernador.
Al ver que tenemos tiendas propias, al ver que tenemos granjas propias, al ver que tenemos bancos propios en las cajas de ahorros, al ver que tenemos industrias propias en manos del trabajador, no de la oligarquía política, que ya se empezaba a descomponer, a través de los fraudes de Conasupo, de fraudes de Pemex también, negocios fabulosos que nada más atacaban a los del sindicato, pero a los de Pemex no, el famoso 10 por ciento que cobraban los subdirectores, con aprobación del director, y muchas veces del Presidente, el caso de los 12 barcos que le dan a Isidoro Rodríguez, sin concursar, en época de Miguel de la Madrid, que hizo un decreto que todos los contratos se debían de concursar, para quitarnos los contratos a nosotros.
LOLITA DE LA VEGA: Todos los líderes de alguna manera viven historias de lealtades y de traiciones, don Joaquín. ¿Cuál ha sido la mayor de las traiciones que ha vivido en carne propia?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Pues la última, la mayor parte de los trabajadores me abandonaron, no digo que todos, un grupo muy valiente que durante 3 meses estuvo luchando por mí, incluso pararon algunas refinerías, pero al final cayeron vencidos por el más cruel y sanguinario Presidente que hemos tenido, que es Salinas de Gortari. Porfirio Díaz se quedó chiquito al lado de Salinas de Gortari, porque Porfirio concesionaba, pero no vendía, y Salinas vendió al país.
Pero déjeme platicarle a usted, porque esos choques que usted anteriormente me dijo, entonces Salinas de Gortari recortaba los presupuestos de Petróleos Mexicanos, de Ferrocarriles Nacionales, de la industria eléctrica, todas las industrias de la nación las recortaba, para que de esa manera las industrias no rindieran con eficacia la producción, y de esa manera argumentar que el Estado era un mal negociador, un mal administrador, y que por lo tanto estaban quebrando los intereses de la nación.
Mentira. Él estaba verdaderamente con esa política entreguista a los extranjeros, para así vender todo como está ahorita vendido, ferrocarriles, la mitad de la industria petroquímica, la mitad de la industria eléctrica, todos los ferrocarriles, y no se diga Pemex, nada más tenemos el letrero de Pemex.
LOLITA DE LA VEGA: Pero aquí hay una cosa importante, evidentemente el líder de los petroleros actual, Romero Deschamps, está de acuerdo en toda la venta de la petroquímica.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Está de acuerdo un traidor, eso es Romero Deschamps, un traidor. Y como no estuve de acuerdo yo por eso me encarcelaron. A mí me dijeron de plano que iban a privatizar Pemex, y yo tenía que aceptar la privatización. Y me opuse ante Paco Rojas y ante el mismo Salinas. Y por eso, le digo, me castigaron y me encarcelaron y me hicieron sufrir la pena más difícil, como ahorita las lágrimas de mi hija, y como también de mi esposa, sufrieron mucho. Y mucha gente que corrieron, sufrimos mucho en la cárcel. No la detallo en el libro, porque realmente no quiero que piensen que yo quiera pasar como mártir, pero fui el único líder que me le enfrenté de frente a Salinas, cuando de plano me opuse, cuando dije "no permitiremos ni que vendan dos centímetros de Pemex", acuérdese.
LOLITA DE LA VEGA: Cómo no.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: "Porque haremos una huelga". Yo sabía que firmaba mi sentencia de muerte, como había sentado ya la pre sentencia con don Miguel de la Madrid al decir que iba a hundir al país, iba a hundir a Pemex e iba a hundirse él. Yo ya sabía, pero no había remedio: o corría o me escondía, o me enfrentaba.
LOLITA DE LA VEGA: ¿Trataron de matarlo alguna vez, don Joaquín?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Muchas veces.
LOLITA DE LA VEGA: Platíquenos de eso.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Muchas veces. Pero ahorita le quiero terminar esta frase, no corrí, no me escondí, me le enfrenté. Sabía el costo que iba a tener, sabía que iba a perjudicar a mi familia, pero era el entreguista de la nación. Era un líder, si no muy grande como don Fidel, pero sí digno, que defendía su patria, y preferí enfrentarme a consecuencia de lo que pasara.
LOLITA DE LA VEGA: Al precio que fuera.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: De lo que fuera, y si volviera a suceder lo volvería a hacer.
LOLITA DE LA VEGA: No me diga.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Lo volvería a hacer, aunque las lágrimas de mi mujer me han conmovido mucho, 9 años se pasó la pobrecita, domingo a domingo, enferma de sus piernitas, ya llevándome de comer, llevándome para los médicos, mis hijos también, todos menos uno, pero todos me ayudaron. Y alguna gente que todavía me sigue apreciando y estimando, grupos campesinos, yo lo veo ahora que salgo a Madero, a Tampico, cómo saluda la gente.
No hay, como dice la gente, que el famoso tirano, dictador, como me han puesto muchas veces los medios, inducidos o quizás ordenados, como lo dijo Zabludovsky, lo dijeron anteriores periodistas, los Reyes Razo. Soy un hombre íntegro y lo pruebo con esto, Lolita, si hubiera sido un ratero, como dice muchas veces la prensa y los medios informativos, y la aclamación popular, yo hubiera estado preso, con todo el amor de Salinas y su odio, su amor a los entreguistas, pero su odio a los nacionalistas, que eso es, que él nos odia a los nacionalistas, me hubieran metido por enriquecimiento inexplicable. Los dólares que tiene su hermano yo creo yo hubiera tenido más, yo manejaba no millones de dólares, millones de pesos en obras, ductos, gasoductos, barcos, perforación, calles, escuelas, casas. Lolita, manejaba mucho el sindicato, que era lo que más le dolía, que un palurdo como yo, indio pata rajada, como me decía, que no llegó más que a quinto año, estuviera dirigiendo industrias más importantes que ICA o Protexa, porque ellos venían a ver a Joaquín Hernández Galicia.
LOLITA DE LA VEGA: Efectivamente.
¿Cuántos intentos de asesinato sufrió usted?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: De asesinato, pues en la época de López Mateos dos, en la de Díaz Ordaz dos, y en la de Miguel de la Madrid uno. Y en la época de Salinas uno. O sea que llevo casi seis intentos de asesinato. Tenía yo un amigo en Gobernación, que ya murió, que me informaba a tiempo, porque en Gobernación también tienen sus cuevas tenebrosas.
LOLITA DE LA VEGA: Cómo no, como en todas partes.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Acuérdese que ahí estuvo Gutiérrez Barrios.
LOLITA DE LA VEGA: Cómo no.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: ¿Verdad?, también que sabía más de la cuenta y todavía aun yo dudo que él se haya muerto de un infarto, acuérdese que lo secuestraron, pero sabía mucho del sistema, sabía mucho de los crímenes, el señor Gutiérrez Barrios, que fue quien planeó mi secuestro, junto con Carrillo Olea, donde mandaron deliberadamente, cuando salí yo libre, gracias a una mujer como usted, que me dio la libertad esa mujer, me mandaron allá para seguramente secuestrarme.
Entonces llevo más o menos seis que he descubierto. En uno, aquí en el crucero de Cerro Azul y Naranjos, a Tuxpan, un camión para echárseme encima, como están de moda ahorita. Me parece muy sospechosa la muerte de Clouthier y también este otro líder panista que peleaba las 300 millas del mar, ¿cómo se llama?, ahorita me recuerdo de él, y muchos accidentes que están sucediendo en carretera.
Luego también una mujer que una vez también me iba a matar bajando del autobús en el sindicato. Luego también en un choque que hubo, que lo vi muy ocasional, digo muy deliberado, pero mi chofer fue muy hábil. Desde entonces llevaba yo una camioneta adelante y una camioneta atrás, y que eso me liberaba del choque de frente y me liberaba del choque de atrás, consejo que no siguió mi amigo Torres Pancardo, por eso se mató de una forma torpe, el chofer que no llevaba la camioneta delante de él, para protegerlo, se incrusta con un camión a la izquierda y se mata, muerte que me echaron la culpa a mí. Pero gracias a un juez que sí interpretó la ley salí libre, porque resulta que el chofer que acusaban de que se estrelló contra él por órdenes mías estaba preso a esa misma hora en Tampico.
Y, Lolita, pues sería largo contar más cosas que ya me sucedieron de esos intentos de asesinato, por llevar al sindicato a lo que nunca lo ha llevado ningún líder, a ser dueño de sus propiedades, autónomo, que no le robaran en la comida, que no lo robaran en sus ahorros, que no lo robaran en las casas, que no los robaran en los impuestos. Ese fue, Lolita, mi delito, lograr un sindicato independiente, aun dentro del PRI, pero vigorosamente luchar dentro del PRI defendiendo las ideas de los revolucionarios, no de los nuevos revolucionarios, que no entienden nada.
Eso fue lo que me llevó al enfrentamiento con los delamadridistas y los salinistas, y zedillistas, que todavía en la cárcel, pudiéndome haber liberado Zedillo se opuso a que yo saliera, por culpa del traidor Romero Deschamps, que me lo espantó, que yo salía y las petroquímicas no se iban a vender.
Entonces, Lolita, sería mejor que le diera otra vez de forma detallada los intentos de asesinato, uno de ellos en la cárcel también.
LOLITA DE LA VEGA: ¿Cómo?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Muy clarito. Resulta que cuando llegaba Carmelita, a llevarme de comer cada domingo, pasábamos por donde había como 20 o 30 presos, vendiendo lápices, vendiendo chocolates, vendiendo cigarros. Yo iba y dejaba la puerta, ya de salida, y me regresaba solito. Se había planeado que al regresarme yo se armara una riña, y en esa riña el pasar yo me iban a apuñalar, muerto según esto por narcotraficantes en riña. Y en ese tiempo estaba también de moda echarle la culpa a los narcotraficantes de todo. Pero por fortuna uno de los cómplices, borracho, descubrió todo ante mi amigo Mauro Estrada, uno de los que empezaron conmigo, y fue el que me avisó a tiempo, y le avisamos al director, para que hiciera la denuncia, denuncia que nunca prosperó. Pero esos tres tipos que trajeron de Santa Martha Acatitla han desaparecido misteriosamente.
LOLITA DE LA VEGA: Don Joaquín, sin lugar a dudas yo tengo la suerte de conocer a muchos líderes obreros, y conocidos muy de cerca. Indudablemente ustedes le dedican todo o casi todo el tiempo a ese sindicato, a ese esfuerzo colectivo, a esos trabajadores. ¿Ahora cómo ve usted al sindicato petrolero, qué va a pasar con él y cuál es su futuro, señor?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Pues ahorita no hay sindicato realmente, un sindicato que no tiene el derecho de proponer, ni derecho de ascender por antigüedad, un sindicato que no tiene derecho tampoco de cubrir la última plaza, que el patrón decide igual si la cubre o no, decide quién asciende y quién no, un sindicato que no respeta, que no pelea la antigüedad, que no defiende al viejo trabajador, ni al jubilado, que le dan unas limosnas totalmente. Los contratos que yo conseguía eran del 30 y del 40 por ciento, Lolita, y ahorita son del 9, y dar de gracias cuando consiguen el 12, y aplauden a los líderes.
Los obreros como que han entrado a una metamorfosis muy denigrante, muy sumisa, muy claudicante. Por eso ve usted coreanos, taiwaneses, japoneses, texanos, franceses, alemanes, bueno, una cosa horrible, que mi orgullo o satisfacción honra, conmigo no había ni uno de esos. Chueco u derecho, Joaquín Hernández Galicia, que siguen todavía rumorando algunos, adoloridos por la herida, porque no les hice caso en los problemas políticos, y menos contra mi patria, como me le enfrenté a Salinas de Gortari al no permitirle la privatización, abiertamente, ante el público, cuando dije: ni dos centímetros, ninguno, me voy a la huelga. Da vergüenza ver ahora cómo los extranjeros desplazan a los mexicanos, tenemos mucha mano de obra calificada, los petroleros que fueron corridos, 150 mil, sabían mucho de operación plantas, de operar las plantas, reparar las plantas, de electrónica, de mecánica, de refrigeración, no los emplean, mejor traen mano de Corea del Norte, traen de Tailandia, traen japoneses, pero mexicanos entran, los pocos que entran, de peloncitos, sin ninguna prestación.
LOLITA DE LA VEGA: Y, bueno, para cerrar con broche de oro, ¿qué opina usted de la cláusula de exclusión, señor?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Bueno, para terminar con broche de oro, agregándole un poquito, volvemos a estar con la misma situación de antes del 18 de marzo: todo el país en manos de extranjeros, el comercio en manos de extranjeros, el capital en manos de extranjeros y la nación totalmente en manos de extranjeros. Y nosotros, braceros, maquiladores, en nuestro propio país.
Para terminar, ¿me decía usted qué?
LOLITA DE LA VEGA: ¿Qué opina usted de la cláusula de exclusión?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: Bueno, en un tiempo se significaba mucho tener a los traidores, que se daban primero a las empresas extranjeras, a los guardias blancas que mataron a obreros mexicanos, y posteriormente el gobierno, porque también el gobierno tiene sus muchas anomalías, al controlar a los sindicatos teníamos líderes sumisos que aceptaron lo que el gobierno quería, como el que impuso Salinas también al vender los ferrocarriles, al vender parte de la industria eléctrica, al vender casi todo Pemex, hoy nada más es el puro membrete, ¿sabe cuántos trabajadores hay ahorita, de los que había?
LOLITA DE LA VEGA: Ni idea.
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: De250 mil que había de planta, nada más hay 70 mil; de los 150 mil transitorios, con prestaciones, entran 5 mil. ¿Sabe cómo han cubierto esas plazas?, con puro transitorio, sin prestaciones, a manos de contratistas, la mayor parte extranjeros, porque ahora los contratistas mexicanos, que el sindicato inclusive controló con buenas obras, y que ahí le quedaba al sindicato utilidad para las tiendas y para las fábricas, ¿sabe que esos andan de destajistas?, la ICA, la Protexa, los Garza Cantú, todos esos andan de destajistas, es una vergüenza. Y le digo, todo por el lado de extranjeros. Volvimos a la época de Porfirio Díaz, a la época de Santa Anna, a la conquista española.
Realmente, Lolita, no hay sindicato realmente ahorita, y creo que los líderes que se quedaron, con todo y su experiencia, no los veo con el mismo valor que tuvo don Fidel muchas veces, de enfrentarse a los presidentes, no los veo con las agallas de enfrentarse al gobierno pasado, y en este los veo muy titubeantes.
La autonomía sindical no es para encubrir ladrones, no se puede meter un ministro del Trabajo empresario, Lolita, es una aberración de malos consejeros del nuevo Presidente, de haber puesto un ministro del Trabajo empresarial totalmente. ¿Qué esperanzas tienen los líderes valientes, y mucho menos los líderes que se han dejado sojuzgar desde el gobierno de Salinas de Gortari y Miguel de la Madrid, qué esperanzas tienen de pelear si están manejados por un empresario dependiente totalmente del capitalismo español, y posteriormente europeo, y ahora francés? Hasta el apellidito lo dice claramente.
No le veo ninguna esperanza al movimiento obrero, a menos que los trabajadores de abajo se empiecen a rebelar con esa, ahora sí, decisión de formar nuevos sindicatos, ya que los líderes no defienden a sus trabajadores. Veo de destajistas a la ICA, la Protexa, los Garza Cantú, todos estos.
No se puede avanzar en su autonomía sindical si no es defensor de los derechos, no de los intereses, de los derechos del trabajador, si no los defienden hay que mandarlos en su casa, de una manera o de otra, pero no encubriéndose la autonomía sindical, porque la autonomía sindical no es para encubrir líderes cobardes, ni traidores, como Romero Deschamps, al autonomía sindical es para darle la libertad al trabajador de escoger su dirigente, bueno o malo, ya lo escogió. Pero eso de que le ponen cédulas donde ponen el nombre, donde ponen la firma, pues se espanta el trabajador.
Fox triunfó porque no llevaban firma del votante, no llevaba su nombre, por eso triunfó. Si a Fox le hubieran puesto las cédulas en el nombre del votante no gana.
LOLITA DE LA VEGA: ¿De plano?
JOAQUÍN HERNÁNDEZ GALICIA: No gana, cuando tiene su popularidad en ese momento, que yo inclusive llegué hasta tener simpatía por lo que decía, la forma como lo decía, caramba, si yo votara, votaría por este hombre, aunque sea del PAN.
LOLITA DE LA VEGA: Don Joaquín, después de todo lo vivido, después de todo lo experimentado, si tuviera usted la oportunidad de repetir la experiencia, ¿lo volvería a hacer?
JOAQUIN HERNANDEZ GALICIA: Claro que sí, y con mucho honor otra vez, porque sé que defender a mi país es la mejor gloria que puede tener un mexicano.
LOLITA DE LA VEGA: ¿Esa sería su herencia sindical, señor?
JOAQUIN HERNANDEZ GALICIA: Creo que esa es mi herencia para mi familia, porque algunos sindicatos no me lo han agradecido, sobre todo algunos traidores. Para mi familia, para mis hijos y mis nietos, y los amigos que creyeron en la política de independencia económica que le aprendí al general Lázaro Cárdenas del Río.
LOLITA DE LA VEGA: ¿Se considera ahora usted perredista, don Joaquín?
JOAQUIN HERNANDEZ GALICIA: Ni perredista, ni priísta, ni panista, ni nada, sencillamente me considero un mexicano que cumplió con su deber con mucha satisfacción, que logré demostrar que los sindicatos podemos tener independencia económica, favoreciendo al pueblo, no nada más al sindicato, como le hicimos: comida barata, casas baratas, muchas fuentes de trabajo, donde aquí y en todas partes del país los petroleros no había un sólo chamaco limpiando parabrisas, no había mendigos pidiendo limosna, no había mucha delincuencia, porque el sindicato hacía calles, hacía escuelas, hacía fábricas, hacía muchas casas también, muchos negocios financiamos a favor del pueblo siempre, dando barato todo, siempre regalando. Y además dábamos utilidades a los trabajadores del sindicato, no de Pemex. Ya planeamos la jubilación sindical, porque la de Pemex cada día va con inflación, demeritando, y no nada más la de Pemex, la de todas las jubilaciones del país.
Entonces sí lo volvería a hacer, porque aunque haga yo sufrir, he hecho sufrir a mi esposa y a mi familia, y a mis seres queridos, que también quiero mucho, creo que servir a la patria para un buen mexicano, o para cualquier hombre que quiera a su país, es el mejor honor que pueda tener un ser humano.
LOLITA DE LA VEGA: ¿Qué sigue para Joaquín Hernández Galicia de hoy en adelante?
JOAQUIN HERNANDEZ GALICIA: Joaquín Hernández Galicia como simple ciudadano, que no se va a meter en la política, ni tampoco en la cuestión sindical, pero eso sí, voy a luchar por recuperar lo robado, voy a luchar porque ya no roben más, porque todavía queda mucho dinero que yo con mi grupo dejé, que no es justo que estos bandidos actuales que están en la dirigencia que encabeza Romero Deschamps, y ayer Sebastián Guzmán Cabrera, hayan saqueado al sindicato, llenándose los bolsillos de dinero, y todos sus canchanchanes. Que no es justo que ese esfuerzo de 40 años se quede en la impunidad, que dijo el Presidente que iba a combatir, y hasta ahorita no he visto que combatan a esos líderes corruptos. Pero yo sí los voy a seguir combatiendo. Y no voy a dejar de hacer esa lucha. Antes de que me muera a ver si meto dos o tres de esos desgraciados traidores al sindicato, no a Joaquín, al sindicalismo, a la cárcel, por traidores a la patria, por traidores al movimiento obrero y por rateros.
Eso sí lo voy a seguir haciendo, Lolita, ¿y sabe qué, Lolita?, siempre voy a andar con mi frente en alto, mientras el señor Salinas anda apedreado, insultado, degradado en todo el mundo, él sí anda todo dado al..., ¿cómo le diremos?, no a la desgracia, porque tiene muchos billetes, pero sí anda totalmente perseguido por el reclamo de los mexicanos, que hundió al país de México, lo vendió totalmente al país.
En cambio yo ando con la frente en alto, con mi familia. Eso es lo hermoso de esto, al final, a pesar de que me pasélos 9 años mejores de mi vida, pude haber hecho cosas más bonitas de las que ya estaba haciendo, en bien de la colectividad, no de Joaquín Hernández Galicia.
Ese va a ser otro triunfo que voy a tener, en pequeña escala, vender carne más barata, pescado más barato, zapatos más baratos, les voy a dar trabajo a mis jubilados, que me defendieron, los voy a financiar con lo que venda de mi granja, siempre barato. Si antes hice en grande, ¿por qué ahora no hacerlo en pequeño también? Es bonito, es hermoso ayudar a una niña a que coma, o a un niño. Ahorita hay más de 40 millones de mexicanos sin comer y sin trabajo. Y de esos la mitad es de niñas y niños, ¿que de qué sirve que les den buena educación si van hambrientos a las escuelas?
Entonces creo que esa labor de darle comida barata y sana a los niños y a las niñas, a las esposas, a los hombres que trabajan, aunque no tengan trabajo, es bonito. Yo sé cómo sembrar comida barata, nada más que no voy a andar pidiéndole chamba a nadie, porque no me gusta andar de rogón. Aquí estoy con algo de experiencia, que aprendí, porque lo probé, que sí podíamos dar alimentos más baratos en nuestras tiendas, en nuestras fábricas, intereses más baratos que el banco. Lo demostramos, porque quedaron más de 2 mil billones de pesos en maquinaria, industrias, en el banco, que manejé, nunca mande un dólar a los Estados Unidos, todo estaba en los bancos mexicanos. Pregunte usted a la opinión pública, a partir de mi caída, cómo se vino el desplome económico, no nada más aquí, en Poza Rica, Reynosa, Naranjos, Tabasco, Minatitlán, cómo se vino con mi encarcelamiento. Que el sindicato se ha hecho ya no un peleador, sino era un constructor de empleos, fuentes de trabajo, que es lo que ahorita falta.
Pero la experiencia que tengo la voy a emplear en pequeño, para ayudar un poquito no al gobierno, sea panista, priísta, ayudar al ser humano. Yo soy humanista, Lolita, siempre seré humanista, aunque me critiquen algunos envidiosos, porque siempre hay envidia, siempre habrá resabios de la gente que ve triunfar a otro y ellos no triunfan. Yo creo usted también ha sido víctima, en su trabajo, también de esas envidias, Lolita.
LOLITA DE LA VEGA: Nunca falta, señor.
JOAQUIN HERNANDEZ GALICIA: Siempre habrá envidias, pero es una enfermedad de la humanidad.
LOLITA DE LA VEGA: Yo le agradezco muchísimo que nos haya recibido aquí en esta casa. Y quiero invitar a todo nuestro público para que la próxima semana no se pierdan una emisión más de Frente a Frente, con otro líder a nivel nacional.
Los tiempos de México han cambiado, es el momento de dar la cara, momentos de hablar Frente a Frente. Muy buenas noches.
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