Andreina Andrade y la corrupción
09 noviembre 2021
Andreina Andrade
Opinión FIA
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¿En qué país de América Latina hay más corrupción?

La corrupción es común a lo largo de América Latina; desde México hasta Chile, los ciudadanos son víctimas de esta a diario.

¿No les da impotencia ver tantas obras a la mitad? ¿No les da rabia que la salud y la educación no estén a la altura de sus necesidades? A mí sí. Todo eso se llama: corrupción, que se instaló a vivir en América Latina desde hace mucho tiempo.

Desde México hasta Chile es cotidianidad y lo peor es que somos los ciudadanos los que pagamos las consecuencias políticas y económicas.

El 51 por ciento de los latinoamericanos consideran que la corrupción es el principal problema de sus países. Tanto así, que la percepción de esta en la región es ligeramente superior al promedio mundial.

El impacto de la corrupción en América Latina y Caribe es enorme y la preocupación que tenemos todos es justa, porque disminuye la capacidad del Estado para proveer bienes y servicios públicos de calidad. Limita el crecimiento económico y deteriora confianza en la democracia.

Pero, esto no se debe a que los latinoamericanos seamos más corruptos que el resto del mundo o que sea un problema que traemos incorporado de nacimiento, lo que sucede en nuestra región son las débiles instituciones democráticas y están sujetas a manipulación política.

Los progresos en el caso de América Latina y el Caribe son escasos en la reducción de la corrupción.

#EnContexto: Así nos roban, ¿quiénes son los más o menos corruptos de América Latina?

America Latina: Cuál es la solución contra la corrupción

No pensemos que esto es una cuestión sencilla de resolver. La corrupción, es un fenómeno complejo y a menudo arraigado en el sistema. Además, también abarca otras cuestiones, que van desde el desvío de recursos públicos hasta pequeños impagos de impuestos. El favoritismo en el sector público y un largo etcétera.

Y si seguimos hablando de impotencia, la corrupción a menudo converge con otras cuestiones de enorme importancia, como la delincuencia o grupos de crimen organizado.

Y mientras las instituciones sigan siendo frágiles, los ciudadanos, usted y yo, seguiremos estando por fuera de los intereses de los políticos.

Seguiremos siendo víctimas de la corrupción política.

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