Alejandro Villalvazo, conductor de Hechos Meridiano
08 noviembre 2021
Alejandro Villalvazo
Opinión FIA
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Pena de muerte: ¿sí o no?: Alejandro Villalvazo

¿Debería aplicarse la pena de muerte a confesos que hayan dañado a la familia y la sociedad? Alejandro Villalvazo abre el debate.

Pena de muerte, ¿sí o no? Para plantear el tema pondré tres ejemplos, uno, porque se me viene a la memoria, otro, porque es actual, y uno más, porque representa lo podrido que puede estar el núcleo de la sociedad, la familia.

Recuerdo el caso de Andrés Mendoza, ese vecino viejo de 72 años y apariencia tranquila, que no se metía con nadie y apoyaba a la comunidad, pero que había hecho de su casa un cementerio de mujeres.

El “Caníbal de Atizapán” fue detenido en mayo, algunas pruebas estaban enterradas, otra a la vista, en el corte más reciente, la Fiscalía del Estado de México, cuenta casi 4 mil huesos que corresponden a los cuerpos de 17 personas.

Vinculan a proceso a Andrés “N”, presunto feminicida serial de Atizapán

Andrés Mendoza es un multifeminicida confeso. Tan confeso como Jorge David Valdés Cruz, quien está acusado de homicidio en grado de tentativa, “El Vida”, como le dicen sus cómplices; narro lo que todos vimos.

Amenazó a José Manuel, el chofer del micro , con dispararle si no le entregaba las llaves; poseído, a quemarropa, le disparó en la cabeza. Eso mientras “El Ranas”, disfrazado de trabajador de obra, con casco y chaleco reflejante, le quitaba todo a los usuarios.

Jorge David ya había estado preso, a los 20 años, era 2013, lo metieron a la cárcel por el delito de robo con violencia al transporte público, salió a los 25, en el 2018, hoy, a los 28 años, está de regreso.

José Manuel, el chofer, lucha contra la inflamación del cerebro y espera en un hospital a que los médicos le digan qué tan graves serán las secuelas.

¿Pena de muerte para este tercer caso?

Un verdadero hijo de la chingada… Juan Diego, destruye a la familia.

Este enfermo, utilizó una maleta como ataúd para enterrar a su hijo de dos años, en el patio de su casa.


Según él, el bebé no era suyo, por eso, evitó que su esposa llevara al niño con el doctor para que lo revisará porque se estaba convulsionando, todo esto ante la mirada de sus otros dos hijos, de cuatro y un año.

A Juan Diego, el DIF de Guanajuato lo tenía vigilado por maltrato a los niños, el crimen lo descubrieron en una visita de inspección y notaron la falta de uno de los pequeñitos, el mal olor los llevó al patio trasero. La escena de terror estaba a la vista porque del suelo sobresalía una extremidad.

Ahí están los ejemplos. Ahora, vuelvo a la pregunta…

¿Pena de muerte, sí o no?

Adivino algunas respuestas... La violencia no se resuelve con violencia, la pena de muerte no acaba con el crimen, ¿quién verificará que no haya inocentes sentenciados?.

En nuestro corrupto México acabarían muertos los pobres y libres los ricos, a quienes me digan eso, les concedo la razón, en un sistema de justicia “tan injusto” y podrido, hablar de pena de muerte, mata de miedo.

Por eso, la pregunta es cerrada a este tipo de tales por cuales: pena de muerte, al confeso, visto en video, con todas las pruebas en su contra, sin un espacio a la duda.

Los defensores de los derechos humanos se oponen a la pena de muerte, la consideran cruel, inhumana y degradante, que atenta contra el derecho primordial a la vida.

Perdón, ¿y no es cruel, inhumano y degradante lo que tipos como Andrés, Jorge David y Juan Diego, le hicieron directamente a sus víctimas e indirectamente a los familiares, a la familia y a la sociedad?

El debate está abierto.

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