marzo 24, 2020 03:26 PM

Política anticíclica / Isaac Katz

El choque real negativo que afecta a la economía mundial derivado de la pandemia de coronavirus es mayor que el que se experimentó durante la recesión mundial del 2009. Es un choque dual, tanto por el lado de la oferta como de la demanda. Por el lado de la oferta, primero el aislamiento de China seguido por otros países en varias partes del orbe ha dislocado las cadenas productivas a nivel mundial.

Por el lado de la demanda también se ha experimentado una caída en la demanda mundial de bienes y servicios: materias primas, servicios de transporte aéreo y marítimo, restaurantes, etcétera, a lo que hay que adicionar la decisión de Arabia Saudita de aumentar su producción de petróleo, que ha repercutido en una caída todavía más pronunciada del precio.

Nos encontramos en una espiral decreciente de la actividad económica mundial que apunta hacia una significativa recesión, quizás más profunda que la de la Gran Recesión del 2009. Para la economía mexicana, en la ultima encuesta realizada por Citi entre analistas privados estiman una caída del PIB para todo el año de 3% (aunque probablemente será mucho más profunda, quizás 6 por ciento).

Sin duda, el choque negativo agarró a la economía mexicana en un pésimo momento, con un estancamiento el año pasado derivado de graves errores de política pública y de política económica y con finanzas públicas significativamente débiles, tanto por la reducción esperada de los ingresos tributarios como de los petroleros y, de manera notoria, la muy débil situación financiera de Pemex. Lo anterior me lleva a que el margen de maniobra para una política fiscal contracíclica es muy bajo, a menos que el gobierno decida modificar significativamente dos decisiones de política: deuda pública e inversión pública.

Cuando la economía enfrenta un choque real negativo muy significativo, como éste que hemos de experimentar, la política económica recomendada es una combinación de una fiscal expansiva incurriendo en deuda, si se puede principalmente externa, junto con una política monetaria y financiera que garantice liquidez y el funcionamiento del sistema de pagos de la economía. Lo segundo ya lo anunció el Banco de México el viernes pasado. Falta, sin embargo, la parte fiscal.

Leer más...