Autenticando...
  • Cerrar Sesión
logo deportes horizontal
RITUAL NFL SITIO.png

Muere Mike Ditka, leyenda de la NFL que estuvo a punto de jugar el primer partido de la liga en el Estadio Azteca

Mike Ditka, leyenda de los Chicago Bears, formaba parte de los Philadelphia Eagles que jugarían en el Estadio Azteca en 1968; el encuentro fue cancelado tres días antes, en medio de la tensión social que vivía México.

Gemini_Generated_Image_9nxisb9nxisb9nxi.jpeg
Mike Ditka murió este viernes 9 de octubre|Chicago Bears

La historia de Mike Ditka con México quedó marcada por un partido que nunca se jugó. Antes de convertirse en uno de los entrenadores más reconocidos de la NFL y conducir a los Chicago Bears al título del Super Bowl XX, el legendario ala cerrada estuvo cerca de participar en un acontecimiento que habría adelantado la llegada del futbol americano profesional al Estadio Azteca.

Ditka formaba parte de los Philadelphia Eagles que tenían previsto enfrentarse a los Detroit Lions el 11 de agosto de 1968, en el primer intento de la NFL por disputar un encuentro en territorio mexicano. El plan contemplaba un espectáculo para 105 mil espectadores, una transmisión nacional en Estados Unidos y una producción que incluía entretenimiento durante el descanso, de acuerdo con un reportaje publicado por ESPN.

La noticia de su muerte, anunciada por su familia este viernes a los 86 años, devuelve a la memoria aquella historia. El fallecimiento de uno de los personajes más emblemáticos del futbol americano coincide con el recuerdo de una cita que México esperaba y que terminó cancelada cuando faltaban apenas tres días para el encuentro.

El Estadio Azteca esperaba a 105 mil aficionados

En el verano de 1968, la NFL buscaba ampliar su alcance fuera de Estados Unidos. Diez equipos habían mostrado interés en disputar un partido de exhibición en la Ciudad de México, pero finalmente fueron elegidos los Eagles y los Lions.

La respuesta del público superó las expectativas. De acuerdo con un reporte recuperado por ESPN, la venta de entradas había alcanzado las 70 mil localidades a mediados de aquella semana. El boleto general costaba cinco pesos y la cadena CBS preparaba una transmisión con seis cámaras, equipo de grabación y sistema de cámara lenta.

El espectáculo también prometía una combinación poco habitual. Un artista conocido como Rocket Man realizaría una exhibición con mochila propulsora, mientras las Apache Belles de Texas y el Ballet Folklórico de México formarían parte del programa.

Sin embargo, la organización enfrentó dificultades incluso antes de la cancelación. Se utilizarían postes de madera de la década de 1940 y los equipos tuvieron que enseñar al personal de mantenimiento cómo marcar correctamente el terreno de juego.

El problema decisivo estaba fuera del estadio. México atravesaba jornadas de protestas estudiantiles contra la brutalidad policial, con enfrentamientos y episodios de violencia que incrementaron la preocupación de las autoridades ante la posibilidad de reunir a más de 100 mil personas. El país también se preparaba para los Juegos Olímpicos, programados para comenzar en octubre.

Una cancelación que obligó a improvisar en tres días

El jueves 8 de agosto, durante una reunión que debía ser una conferencia de prensa rutinaria, el promotor Jim Oliver comunicó que el partido quedaba suspendido. Las autoridades mexicanas habían tomado la decisión sin consultarlo y el anuncio oficial atribuyó la cancelación a causas de fuerza mayor.

Para los jugadores, el viaje estaba prácticamente listo. Los Eagles ya habían abandonado su campamento de entrenamiento y se encontraban en un hotel cerca del aeropuerto, preparados para volar a México a la mañana siguiente.

La cancelación abrió otro problema. Los equipos querían disputar el encuentro, recuperar parte de los gastos y continuar con su preparación de pretemporada. La solución fue trasladarlo a Filadelfia, pero había que encontrar un estadio, organizar la venta de entradas y resolverlo todo en cuestión de horas.

Fue entonces cuando la historia dejó de depender de las figuras que aparecerían en el campo y pasó a las personas que trabajaban detrás de ellas.

Leo Carlin, el hombre que tuvo que resolverlo todo

Leo Carlin, responsable de la venta de entradas de los Eagles, recibió una tarea que no admitía demoras. El partido se jugaría en Franklin Field, el estadio de la Universidad de Pensilvania, y necesitaba poner a la venta localidades para un recinto con capacidad para 60 mil 658 espectadores.

La noche del jueves, apenas confirmada la nueva sede, Carlin llamó a una empresa de impresión para solicitar un pedido urgente de boletos generales. No habría números de fila ni de asiento. Las entradas tenían que estar listas al día siguiente. Y llegaron.

El siguiente desafío consistió en distribuirlas. Los aficionados podían comprarlas en el estadio o en las oficinas del equipo, donde se instaló una mesa en el vestíbulo. La fila comenzó a crecer y el personal tuvo que diseñar un sistema para atender tanto a los nuevos compradores como a los abonados que esperaban conservar sus privilegios.

La solución fue delimitar sectores y entregar tarjetas con la ubicación de los asientos a quienes tenían derecho a una localidad específica.

Carlin había comenzado a trabajar en la venta de boletos de los Eagles en 1960, después de dejar el Cuerpo de Marines. Aquel episodio se convirtió en una de las pruebas más exigentes de su carrera, según relató años después a ESPN.

El partido se disputó finalmente el 11 de agosto de 1968, pero en Filadelfia. Los Lions vencieron 20-3 ante una asistencia oficial de 12 mil 176 personas. El quarterback de los Eagles, Norm Snead, se fracturó la pierna en la primera jugada del encuentro.

La NFL consiguió jugar, aunque México perdió la oportunidad de recibir aquel espectáculo en el Estadio Azteca.

De aquel partido cancelado al legado de Mike Ditka

La carrera de Ditka continuó mucho más allá de aquella pretemporada. Fue seleccionado por los Chicago Bears en la quinta posición del draft de 1961 y destacó como ala cerrda antes de convertirse en entrenador.

Su legado alcanzó otra dimensión cuando condujo a los Bears de 1985 a una temporada regular de 15 victorias y una derrota. El equipo derrotó 46-10 a los New England Patriots en el Super Bowl XX y quedó asociado con una de las defensivas más dominantes de la historia de la NFL.

Ditka también entrenó a los New Orleans Saints y fue reconocido por su temperamento, su dureza y su influencia en la evolución de la posición de ala cerrada. En 1988 ingresó al Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional, donde se convirtió en el primer jugador de esa posición en recibir el honor.

Su vínculo indirecto con México quedó como una nota al margen de una carrera extraordinaria, pero también como parte de la historia internacional de la NFL.

La liga regresó al país en 1978 para un partido de exhibición entre los Saints y los Eagles, esta vez en el Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes. El encuentro de 1968, en cambio, quedó como el primer intento fallido de llevar un partido de la NFL al país.

En aquella ocasión, Ditka no llegó a pisar el campo del Estadio Azteca, pero su legado en la NFL será recordado por siempre.

Tags relacionados

PRÓXIMOS DEPORTES EN VIVO 🔴