El ejercicio se ha vuelto uno de los hábitos más practicados por las nuevas generaciones en México y el resto del mundo, mismas que entienden que bajar de peso es un acto de sentido común para tener un cuerpo no solo estético físicamente, sino también saludable al interior.
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Sin embargo, una de las cosas por las cuales las personas no deciden hacer ejercicio con más constancia es debido al sudor que esto genera. Ante tal situación, un experto en la materia ha revelado detalles respecto al mito de la sudoración al realizar actividad física sin importar la edad.
¿Qué hay detrás del sudor al momento de hacer ejercicio para bajar de peso?
En distintos medios de comunicación se menciona que el sudor, en esencia, no es un mecanismo que intuya una reducción de kilos al momento de hacer ejercicio, sino más bien una forma en cómo tu cuerpo libera líquidos mientras realiza activación constante, ya sea diaria o de forma más profesional.
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LA CIENCIA LO DICE: MOVERSE ES MEDICINAL Descubre cinco formas en las que el movimiento mejora tu cerebro. Con frecuencia asociamos el ejercicio con beneficios para la salud física. Se sabe que mejora la circulación, fortalece los músculos o te ayuda a bajar de peso. Sin embargo, la ciencia moderna ha demostrado que el principal beneficiado del movimiento corporal esta en el cerebro. Cada vez que caminas, levantas pesas, bailas o respiras de forma consciente, estás activando una compleja cascada de procesos neurobiológicos que transforman la estructura y el funcionamiento de tu mente. Veamos esto con más detalle: 1. Caminar: Un antidepresivo natural. Cuando caminas a un ritmo constante, tu cerebro incrementa la producción de BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro), una proteína que estimula la creación de nuevas conexiones neuronales. Además, se libera serotonina y endorfinas, lo que ayuda a regular la amígdala cerebral (el centro de procesamiento del miedo y el estrés). Así, una caminata diaria de intensidad moderada mejora el estado de ánimo y actúa como un modulador eficaz contra la ansiedad y la depresión leve. 2. Levantar pesas: Neuroprotección y reserva cognitiva: El entrenamiento de fuerza no es bueno solo para los músculos. Al contraerse, la musculatura libera sustancias químicas llamadas mioquinas (Ej: la irisina) y estimula el IGF-1 (Factor de Crecimiento Insulínico tipo 1). Estas moléculas cruzan la barrera hematoencefálica y protegen a las neuronas del estrés oxidativo y la inflamación. De modo que el cerebro se mantiene joven, mejora la memoria de trabajo y desacelera el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento. 3. Bailar: La máxima expresión de neuroplasticidad Bailar es un gran ejercicio para el sistema nervioso. Exige coordinar movimientos, memorizar secuencias, procesar el ritmo de la música y orientarte en el espacio, todo al mismo tiempo. Esta exigencia multisensorial obliga al cerebro a reorganizar y fortalecer sus redes sinápticas, lo que estimula la neuroplasticidad (la capacidad del cerebro para adaptarse y aprender) fortaleciendo áreas clave como el hipocampo y el cerebelo. 4. Deportes de raqueta: Neuroestimulación de alta velocidad: Disciplinas como el tenis, el pádel o el bádminton requieren decisiones en milisegundos, seguimiento visual veloz y capacidad de anticipación. Esto activa la corteza prefrontal (encargada del enfoque y las funciones ejecutivas) y los ganglios basales y se entrena la agilidad mental, la atención y la flexibilidad mantal, lo que favorece la longevidad cerebral. 5. Respiración profunda: Depuración y equilibrio del sistema nervioso: La respiración pausada estimula el nervio vago. Esto activa el sistema para simpático y regula la variabilidad de la frecuencia cardíaca. Además, las fluctuaciones de presión que genera la respiración adecuada favorecen la circulación del líquido cefalorraquídeo, lo que apoya al sistema glinfático en su labor de limpiar los desechos metabólicos cerebrales. Esto reduce la respuesta del estrés, disminuye el cortisol y optimiza la autoregulación emocional y la claridad mental. Una conclusión: El movimiento es una gran medicina. El cuerpo y la mente no funcionan de manera aislada. Moverte no es solo un asunto de estética o meiora física; es una inversión directa en tu salud cerebral, tus emociones y tu longevidad cognitiva. Y no necesitas entrenar durante horas. Basta una caminata, una sesión de fuerza o unos minutos de baile y respiración consciente marcan la diferencia en tu salud cerebral. #moverseesmedicina #mueveteportusalud #neuroplasicidad #neurociencia #DoctorRennyNeurociencia
— Renny Yagosesky (@DoctorRenny) October 20, 2026
Sin embargo, el licenciado en ciencias de la actividad física y el deporte, Arnau Lloret, establece que sudar es una parte básica de la actividad física, así como un proceso necesario para que el rendimiento sea mejorable con el paso de los días y, con ello, tu salud sea cada vez más idónea.
En esencia, sudar mientras se realiza ejercicio prueba que el cuerpo está realizando de forma adecuada su trabajo a través del proceso de enfriamiento. Además, Lloret menciona que el cuerpo suele calentarse por el esfuerzo, por lo que este proceso ayuda a mantener una temperatura segura en el organismo.
¿De qué esta hecho el sudor, líquido que aparece cuando se realiza ejercicio?
El portal Vitónica menciona que el sudor no es más que agua y sales minerales, mismas que suelen aparecer mediante las glándulas sudoríparas. Dicho de otro modo, es este el que permite que el cuerpo siga haciendo ejercicio sin que la temperatura del mismo suba a niveles que generen problemas de salud en el organismo.












