Una madre recibió por error los videos en los que su hijo, identificado como Ulises Enrique, aparece privando de la vida a un hombre en la Ciudad de México. El joven tiene 18 años. De acuerdo con la información, Ulises se equivocó de chat. El material lo iba a enviar a otra persona como prueba de su crimen, pero terminó enviándoselo a su mamá.
Al recibir los videos, la mujer tomó una decisión: entregar la evidencia a la policía para que detuvieran a su propio hijo.
¿Qué se sabe del caso?
Según versiones que han trascendido, no sería el primer crimen cometido por Ulises Enrique. Incluso, se ha señalado que el joven habría confesado otros hechos similares a su familia, aunque en su momento no le creyeron. También se ha mencionado que Ulises podría tener un cuadro depresivo, información que solo podrá confirmarse una vez que concluya la investigación correspondiente.
Se delató y fue detenido...
— Fuerza Informativa Azteca (@AztecaNoticias) January 21, 2026
Ulises Enrique fue vinculado a proceso por homicidio calificado tras enviar por error a su madre un video donde confesaba un asesinato en Milpa Alta.
La mujer lo denunció ante el MP y minutos después fue detenido. Permanecerá en el Reclusorio… pic.twitter.com/tlppCHRcKM
La decisión de la mamá de Ulises
El caso ha generado impacto por la decisión de la mamá de Ulises Enrique al recibir los videos. Frente a la evidencia, optó por no esconder a su hijo y entregar el material a las autoridades.
La pregunta que surge es inmediata: ¿qué hace una madre ante una situación así?, ¿lo protege o lo entrega?
Más allá del proceso legal, el caso abre una reflexión desde la maternidad y la paternidad. ¿Cómo se sigue con la vida después de algo así? ¿Con cuánta culpa? ¿Con cuántas preguntas?
¿Qué fue lo que no se hizo bien? ¿En qué se falló? ¿Qué faltó? ¿En qué momento un hijo se transforma y no se logra identificar que algo malo estaba pasando?
Un llamado a mirar de cerca
El día a día, el trabajo, la escuela y las responsabilidades suelen absorberlo todo. La vida se va rápido. Sin embargo, este caso deja una reflexión: la importancia de estar con los hijos, buscar momentos de calidad, enseñar valores y principios.
También deja sobre la mesa la necesidad de estar abiertos a identificar banderas rojas de salud mental, señales que duelen, pero que pueden evitar tragedias como esta.
La pregunta queda abierta: ¿hasta dónde madres y padres son corresponsables o culpables del actuar de sus hijos?
