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La ola de calor en México solo es una “probadita” de la crisis climática que se avecina

La ola de calor por la que México está pasando, solo es la prueba de las alteraciones que se avecinan, si continuamos despreciando a nuestro planeta.

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No le digan ola de calor, llámenle crisis climática en México y el Mundo

Esta ola de calor ha dividido a México entre quienes creen que es lo mejor que le pudo pasar a la humanidad y los que piensan que estamos a unos cuantos grados Celsius de tener un infierno aquí.

Pero más allá del gusto de cada quien, lo cierto es que las altas temperaturas de estos días, no son casualidad, porque simple y sencillamente son consecuencia de los años que hemos despreciado nuestro planeta.

Desde hace tiempo, los meteorólogos han advertido acerca de las alteraciones que se avecinan en las próximas décadas ¡y a nadie le importa! Ni porque estemos sufriendo los estragos de las altas temperaturas.

Meteorólogos han advertido acerca de las alteraciones que se avecinan en las próximas décadas

Y aunque haya quienes se atrevan a negar lo que ocurre con el clima al más puro estilo de Donald Trump, es indudable que hay ciertos eventos que han influido en los cambios de temperatura.

Por ejemplo, la tala de árboles. Es sabido que los árboles, además de absorber al año 16 mil millones de toneladas métricas de CO2 y producir oxígeno, mitigan el calor gracias a su capacidad termorreguladora , con la que se pueden reducir hasta 10 grados de temperatura.

Sin embargo, en México, cerca de 209 mil hectáreas se pierden al año, principalmente para la preparación de terrenos para ganadería y agricultura. Esto representa el 0.31% del total de la superficie forestal, así que, haciendo cuentas y a ese paso, en 315 años ¡el país se quedaría sin árboles!

El fenómeno del niño, es otro evento que ha abonado al cambio climático mundial. Este ocurre entre cada 2 a 7 años, y no es más que el debilitamiento de los vientos del este, provocando que el Océano Pacífico se caliente. Además, causa sequías en zonas donde generalmente llueve, o fuertes lluvias que derivan en inundaciones.

Por si fuera poco, los expertos aseguran que cada que ocurra El niño , sus estragos serán más intensos tanto en duración como en temperaturas.

Y claro, no falta quien quiera jalar agua para su molino, sobre todo en épocas electorales, ya sea para echarle la culpa a la oposición del descuido ambiental, o haciendo propuestas que difícilmente cumplirán.

Pero ese no es pretexto, ni motivo para minimizar el daño al que cada vez más le estamos permitiendo que sea irreversible. Todos contribuimos a la deforestación, ya sea al adquirir una casa, ir a un centro comercial o consumir carne diario, por lo que ¿no sería conveniente dejar la comodidad, y entender que esta ola de calor podría ser el principio de un desastre climático digno de esas películas apocalípticas?