Hace unos días empezó a bajar la temperatura en gran parte del país, el frío nos obliga a abrigarnos, sentir un poco de calor en nuestro cuerpo.
Hoy quiero reflexionar sobre esos momentos en los que podemos abrigar a alguien, pienso en las personas que generosamente empiezan a desprenderse de una cobija, de un suéter y lo comparten con familias que viven en situación de calle.
Donar es desprendernos de eso que no nos sobra, pero que alguien más necesita.
Y pienso también en esas personas que padecen el frío de la soledad o del abandono, a veces una llamada telefónica puede convertirse en un cobija para el alma.
A veces una visita inesperada puede dar calor a quienes hace mucho tiempo dejamos de ver.
Ahora que ha empezado a bajar la temperatura seamos calor para quien tiene frío, puede ser obsequiando una cobija o simple y sencillamente saludando a alguien con una simple sonrisa, al final todos necesitamos sentirnos abrigados.