La devastación ambiental y el despojo de tierras ancestrales forzaron a las comunidades mayas de Yucatán a manifestarse. Representantes de diversos municipios alzaron la voz en la Ciudad de México (CDMX) para denunciar que el gobierno y empresas privadas les arrebatan sus territorios bajo la falsa promesa del progreso.
“No estamos en contra del progreso, pero queremos que los primeros beneficiados sean los pueblos originarios. Los que estamos en el territorio no somos estatuas, vivimos ahí", exigió Peregrina Cutz, representante del municipio de Ixil.La realidad en la península expone un despojo sistemático.
Mientras tanto, en Valladolid, el comisario Baldomero Poot acusa la privatización directa de sus recursos naturales: “El gobierno nos lo quitó y dijo que era para bien del pueblo... Ellos los rentan a particulares”.

Devastación en la selva Maya: Granjas porcícolas y destrucción arqueológica
La explotación de los recursos ocurre sin freno ni inspección oficial. Wilbert Náhuat, del municipio de Santa María Chi, expuso el grave foco de infección que representan 49 mil cerdos hacinados por las empresas porcícolas. La mayoría de estas instalaciones operan sin permisos ambientales ni de descarga de aguas.
El daño escala hasta la aniquilación del patrimonio histórico de la humanidad. Federico May, representante de Kinchil, denunció la magnitud de la tragedia:
“Aparte de devastar la selva y cometer ecocidio, destruyeron infinidad de basamentos arqueológicos, destruyeron tres pirámides que están en esa área”.
¿Qué está pasando en la selva Maya? El rol del boost inmobiliario
El crecimiento inmobiliario avanza a costa de la tranquilidad local y sin consultas reales con los pobladores. La ambición por la tierra llega a niveles insólitos en zonas como Molas, Mérida. Ahí, Rogelio Narváez reporta que entidades privadas ya poseen el cementerio local, una escuela secundaria y parte del pueblo.
Frente a este despojo descarado, los habitantes que intentan proteger su hogar enfrentan la fuerza del Estado, pero en su contra. “Nosotros fuimos criminalizados, perseguidos y hasta denunciados penalmente por querer defender nuestro territorio”, lamentó Shirley Galaz, representante de Sisal.
Azteca Noticias pudo ver cómo hoy en día existe un silencio institucional absoluto. El gobierno federal no interviene, no frena la destrucción, no investiga y, por omisión, permite el despojo.
Cansados de la indolencia de las autoridades, los representantes de estos pueblos mayas anunciaron una gran marcha para el próximo 21 de marzo. Esta movilización marca el inicio de una resistencia frontal en defensa de su tierra y de su propia existencia.