Mientras hay expertos que hablan de lo bien que hace caminar, también hay especialistas que destacan la importancia de sumar ejercicios de fuerza a la rutina después de los 55 años. La actividad física regular ayuda a conservar la movilidad, pero el paso del tiempo trae cambios en la masa muscular que requieren atención, según Henrry Rodriguez.
Así como especialistas en longevidad dan consejos, el Fitness Manager de ZEM Wellness Clinic Altea, Henrry Rodriguez, recomienda incorporar entre dos y tres sesiones semanales de entrenamiento de fuerza.
¿Por qué es tan importante entrenar fuerza después de los 55 años?
Con la edad, la pérdida progresiva de masa muscular puede reducir la fuerza, afectar el equilibrio y dificultar actividades cotidianas como subir escaleras, levantarse de una silla o cargar bolsas. Por eso, trabajar los principales grupos musculares resulta fundamental para conservar la capacidad funcional.
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Los consejos de Henrry Rodriguez sobre caminar y el fitness
Rodriguez recomienda realizar “2 o 3 sesiones semanales de entrenamiento de fuerza, priorizando movimientos globales”. Para quienes recién empiezan, las sentadillas adaptadas, los remos, las zancadas y las elevaciones son algunas opciones para trabajar diferentes músculos sin necesidad de rutinas complejas.

“El entrenamiento de fuerza ayuda a preservar la masa muscular y a mantener un metabolismo más activo, especialmente durante el envejecimiento”, expresa en Telva.
El especialista también destaca la importancia de mantenerse activo durante el día, consumir suficientes proteínas y descansar bien. Estos hábitos contribuyen al mantenimiento de la masa muscular y acompañan los resultados del ejercicio.
¿Entrenar fuerza por encima de la caminata?
Caminar sigue siendo una actividad beneficiosa, pero conviene complementarla con ejercicios de fuerza. Cada práctica cumple una función diferente dentro de una rutina orientada a conservar la salud y la movilidad.
Mantener los músculos también favorece la salud metabólica. Perder masa muscular puede reducir el gasto energético en reposo y dificultar la gestión de la glucosa. Por eso, combinar caminatas, fuerza, alimentación adecuada y descanso permite trabajar distintos aspectos del bienestar a medida que pasan los años.








