En medio de un clima de creciente inconformidad, transportistas y productores del campo han intensificado sus protestas en distintos puntos del país, denunciando condiciones de inseguridad que, aseguran, ponen en riesgo tanto su patrimonio como sus vidas. Esto ocurre pese a que autoridades federales han sostenido que no existen motivos suficientes para manifestaciones o bloqueos.
Las movilizaciones se han registrado en al menos 20 estados, donde operadores del transporte de carga han bloqueado carreteras estratégicas para visibilizar una problemática que, afirman, ha sido ignorada. En contraste con la postura oficial, los afectados aseguran que la realidad en las carreteras mexicanas es cada vez más peligrosa.
Desapariciones, asesinatos y violencia constante
Uno de los principales reclamos es la desaparición y asesinato de operadores. Organizaciones empresariales han alertado que tan solo en un mes se han reportado varios choferes desaparecidos, algunos de los cuales se teme hayan sido asesinados. A esto se suman casos recientes en los que operadores fueron privados de la vida tras ataques en carretera, mientras que otros continúan sin ser localizados.
Además, la violencia ha escalado a nuevas modalidades. De acuerdo con testimonios del sector, grupos delictivos recurren ahora al secuestro exprés de choferes cuando la carga no representa un botín atractivo. En estos casos, los operadores son agredidos físicamente y utilizados para presionar a sus familias mediante videos.
Robos, extorsiones y pérdidas millonarias
El robo de unidades de carga es otro de los problemas críticos. Asociaciones del sector denuncian que diariamente se registran decenas de asaltos a tráileres en carreteras del país, la mayoría de ellos con violencia. Este fenómeno no solo afecta a los transportistas, sino que impacta directamente en la cadena de suministro y en los precios de productos.
A esto se suma el llamado “derecho de vía”, una práctica de extorsión en la que grupos criminales exigen pagos a transportistas para permitirles circular. En algunas regiones, las cuotas alcanzan miles de pesos por unidad, generando pérdidas millonarias diarias y evidenciando posibles redes de complicidad.
Impacto en la economía y denuncias sin respuesta
Las consecuencias de esta situación ya se reflejan en la productividad del sector. Transportistas han tenido que reducir horarios de circulación para evitar riesgos, lo que disminuye ingresos y afecta la eficiencia operativa. De manera paralela, productores agrícolas también han denunciado extorsiones constantes, lo que agrava la crisis en el campo mexicano.
Incluso líderes del sector han sido víctimas de la violencia, lo que ha generado temor entre quienes continúan denunciando estas condiciones. Pese a ello, organizaciones como la Asociación Nacional Transportista y colectivos del campo han insistido en que sus demandas no solo no han sido resueltas, sino que en algunos casos han enfrentado intentos de disuasión.