Logo Inklusion Sitio accesible
LogoFIA.png

Venezuela entre la esperanza y el vértigo: la caída del Nicolás Maduro no garantiza la libertad

La captura de Nicolás Maduro trae alivio, pero el aparato criminal permanece. Sin información clara, Venezuela enfrenta un vacío de poder que aún genera temor.

Captura de Nicolás Maduro: esperanza en Venezuela, pero el régimen sigue al acecho
Captura de Nicolás Maduro: esperanza en Venezuela, pero el régimen sigue al acecho|FIA

¿Venezuela libre? La cara visible del régimen, el dictador Nicolás Maduro, el hombre que personificó una tragedia por años, finalmente fue capturado.

¿Qué está pasando con Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro?

Por un segundo el mundo celebra, celebramos, pero también con cautela, porque sentimos una alegría con un vértigo, porque la caída de la cabeza no siempre significa la muerte del cuerpo. Es cierto, Maduro ya no está, pero ¿qué pasa con el resto?

Venezuela no ha sido gobernada por un partido político, ha sido ocupada, secuestrada por un aparato criminal con fachada de estado. Y ese aparato, esa maquinaria que fue diseñada para generar terror, sigue ahí adentro.

Hoy el vacío de poder es un abismo. La captura de Maduro , claro que es una gran noticia, es el principio. Pero, ¿quién está controlando ahorita en este momento los cuarteles?, ¿Quién le está dando las órdenes a los colectivos que han hecho del miedo su ley en cada esquina?

¿Qué pasa con los generales que tienen las manos manchadas y que hoy en este mismo instante están decidiendo si negociar o no?

Venezuela sin acceso a la información

La incertidumbre es agobiante porque en Venezuela no hay acceso a la información. Allá se vive bajo un apagón de verdades donde la censura y la intimidación siguen siendo las únicas herramientas que funcionan con precisión.

Hace 15 años tuve que salir de mi país y siempre esperé este día, pero nadie me dijo que la libertad se sentiría extraña, que esta alegría vendría acompañada de cautela y de un vértigo inexplicable.

El régimen no es un hombre, es un sistema de mafias que se ramificó. Y esos hombres que no tienen a dónde ir porque el mundo les cerró las puertas hoy son más peligrosos que nunca.

Están acorralados y un criminal acorralado no sabe de transiciones democráticas, solo sabe de supervivencia. Así que Venezuela hoy es un rehén que si bien es cierto vio salir a su secuestrador esposado, también o no es menos cierto que la puerta de esa celda sigue cerrada y hay hombres armados en el pasillo.

Claro que la alegría es real, pero la vigilancia es obligatoria. El camino hacia la luz apenas comienza. El peligro sigue vivo.

Seguimos esperando, seguimos preguntando, cuestionando, porque Venezuela merece mucho más que el fin de un dictador. Merece el fin de todo un sistema criminal y sobre todo merece la libertad.

Tags relacionados