La edición 62 de la Conferencia de Seguridad de Múnich abrió un nuevo capítulo en el debate geopolítico global. Líderes europeos aprovecharon el foro para enviar un mensaje claro: Europa debe asumir mayor responsabilidad en su propia defensa ante un escenario internacional fragmentado.
Desde Alemania, y frente a representantes de decenas de países, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que el contexto actual obliga a Europa a reforzar su independencia estratégica.
“Europa debe ser más independiente”
En su intervención, Von der Leyen reconoció que el orden global atraviesa una etapa de reacomodo. Señaló que, ante un entorno cada vez más polarizado, el bloque europeo no puede depender exclusivamente de alianzas tradicionales en materia de seguridad.
El planteamiento ocurre en medio de tensiones diplomáticas recientes entre Estados Unidos y algunos aliados europeos, así como del avance de potencias asiáticas en distintos frentes estratégicos.
El mensaje de Estados Unidos: No busca aliados débiles
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, también participó en el encuentro y subrayó que Washington no busca aliados débiles. Afirmó que Estados Unidos prefiere socios capaces de defenderse y contribuir activamente a la estabilidad común.
Rubio aseguró además que su país no pretende distanciarse de Europa, sino fortalecer la relación histórica entre ambas regiones.
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Reino Unido y Ucrania elevan el tono
El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció el despliegue de un grupo de ataque de portaaviones en el Atlántico Norte como señal de unidad, y advirtió que Europa debe prepararse para disuadir lo que calificó como agresión rusa.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, expresó que en las negociaciones de paz se exigen más concesiones a su país que a Rusia, y consideró que Europa debería tener mayor presencia en las conversaciones.
La conferencia deja una conclusión clara: en medio de un reequilibrio global, Europa enfrenta el desafío de redefinir su papel para evitar mostrarse vulnerable ante las nuevas dinámicas de poder.