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Constitucional el “Plan B” y el cerco a los municipios ¿Ahorro o debilitamiento democrático?

Después de que 19 congresos locales aprobaron el llamado “Plan B”, por lo que ya es constitucional, especialistas insisten que la reforma validada por el Senado le “pega” a municipios.

Congreso Mexicano

La reciente validación del llamado "Plan B" por parte de 19 congresos estatales ha encendido las alarmas entre especialistas y organismos municipales, toda vez que la reforma, que impone un límite máximo de 15 regidores por ayuntamiento y restringe el presupuesto de los congresos estatales a no más del 0.70% del presupuesto total de la entidad, es vista por la oposición como un golpe directo al federalismo y a la representación ciudadana.

De acuerdo con especialistas, la reducción del número de regidores busca, según el discurso oficial de la Cuarta Transformación, una política de austeridad republicana. Sin embargo, analistas advierten que esta medida ignora las disparidades demográficas de México.

Y, limitar la pluralidad en los cabildos podría dejar a minorías políticas y sectores sociales sin voz en la toma de decisiones locales, concentrando el poder en la figura del presidente municipal.

El tope presupuestal: ¿Eficiencia o asfixia?

El límite del 0.70% para el gasto legislativo estatal plantea un desafío operativo. Si bien es cierto que algunos congresos han abusado del erario, una restricción generalizada podría comprometer la capacidad técnica de las legislaturas para fiscalizar al Poder Ejecutivo.

No se trata solo de gastar menos, sino de no desmantelar los contrapesos que permiten que la democracia funcione en el nivel más cercano a la gente: el municipio, señalan expertos constitucionalistas.

Así, más allá del ahorro financiero, el trasfondo de esta reforma parece ser el debilitamiento de los nodos de resistencia local.

Al asfixiar presupuestalmente a las instituciones y reducir la diversidad de los cabildos, se corre el riesgo de transitar hacia un modelo centralista donde la autonomía municipal sea solo una figura retórica. La austeridad no debe ser el caballo de Troya para desarticular la democracia desde sus bases.

“A ver, la reforma al Poder Judicial, recordemos que es la primera, por eso hablo en plural de la reforma porque primero se debilita al árbitro. Te pongo mi municipio vecino, Ecatepec, Neza, que se contemplan por 29, su Ayuntamiento se contempla por 29 integrantes del Ayuntamiento, dos síndicos, 27 regidores, hoy los quieren recortar. O sea, menos representación en el cabildo es menos voces de la ciudadanía en los Ayuntamientos para que ellos puedan actuar”, consideró el analista Froy López.