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El ritual más tierno del mundo: 12 perritos acompañan a un monje en su bote para recoger limosnas en Tailandia

Cada mañana, el río Chao Phraya en Tailandia es testigo de una escena increíble: un monje budista navega su bote escoltado por 12 perros rescatados.

El Abad de Wat Chin Wararam, Luang Por Chamnan
|Reuters

En la provincia de Pathum Thani, Tailandia, el amanecer no solo trae consigo los primeros rayos de sol, sino una escena que parece sacada de un cuento de bondad infinita. A las 6:00 AM, el abad Luang Por Chamnan inicia su recorrido por el majestuoso río Chao Phraya, pero su tripulación no está compuesta por otros monjes, sino por 12 perros rescatados que se mantienen en perfecto equilibrio sobre su pequeña embarcación.

El Chao Phraya: El río de los reyes y la vida espiritual

Navegar el Chao Phraya no es cualquier trayecto. Conocido como el "Río de los Reyes", es la arteria vital de Tailandia y un espacio sagrado para el budismo. Durante siglos, las comunidades han vivido en sus orillas, y los monjes han dependido de barcas de madera para realizar el Tak Bat o el ritual matutino de las limosnas.

Tradicionalmente, este acto es una forma de conexión entre los monjes y los laicos: los fieles ofrecen comida para ganar mérito espiritual, mientras los monjes ofrecen bendiciones. Sin embargo, en el templo Wat Chin Wararam, este intercambio de fe ahora incluye el entusiasmo y los ladridos de una manada de perros que se han convertido en los "marineros" más famosos del país.

La mana comenzó con un cachorro abandonado

Lo que hoy es un espectáculo que atrae a locales y turistas, comenzó con un simple gesto de compasión. Luang Por Chamnan rescató a un cachorro abandonado en las puertas del templo. Al no querer dejarlo solo durante sus recorridos matutinos, decidió subirlo al bote. Poco a poco, otros perros rescatados por el templo —que hoy suma una familia de 20 canes— se unieron a la travesía.

Para los habitantes de Pathum Thani, ver a los perros equilibrarse con maestría mientras el monje recibe las ofrendas se ha convertido en un antídoto contra el estrés. La serenidad del monje contrasta con la alegría de los peludos, creando una atmósfera de paz que resume perfectamente la filosofía budista del respeto a todos los seres vivos.

A veces se caen y se dan un chapuzón

Aunque la imagen es de una calma absoluta, la naturaleza juguetona de los perros a veces gana la partida. El abad confiesa con una sonrisa que, en más de una ocasión, alguno de sus acompañantes ha terminado en el agua por jugar de más o por intentar saludar a algún pez.

"Todos son excelentes nadadores", asegura el monje. "A veces caen por accidente, pero vuelven a subir al bote sacudiéndose el agua, convirtiendo un momento solemne en una anécdota divertida para todos en la orilla".Esta convivencia diaria no solo resalta la labor de rescate del templo Wat Chin Wararam, sino que recuerda que en la tradición tailandesa, el río y la fe fluyen siempre en la misma dirección: la de la compasión.

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