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El Tesoro de EU aprieta cerco contra “Los Chapitos"; bloquea red de lavado y empresas ligadas al Cártel de Sinaloa

El Tesoro de EU sancionó a presuntos operadores de “Los Chapitos” y el Cártel de Sinaloa acusados de lavar millones del fentanilo mediante remesas falsas y monedas digitales.

“Hoy me enorgullece anunciar que hemos tomado medidas decisivas contra el Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones criminales y de narcotráfico más violentas y peligrosas del mundo”, declaró Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, al anunciar una nueva ofensiva financiera contra presuntos operadores ligados a Los Chapitos y el grupo criminal sinaloense.

Las sanciones fueron dirigidas contra personas señaladas por autoridades estadounidenses como presuntos responsables de mover, ocultar y lavar dinero proveniente del tráfico de fentanilo y drogas sintéticas; además, Washington también apuntó contra negocios y colaboradores que, según la investigación, habrían servido para facilitar operaciones financieras relacionadas con el grupo criminal.

Señalan a presunto operador financiero de Los Chapitos

El principal nombre dentro de las sanciones es Armando de Jesús Ojeda Avilés, identificado por el Departamento del Tesoro como presunto operador clave en el lavado de dinero para Los Chapitos.

De acuerdo con las acusaciones estadounidenses, Ojeda Avilés concentraba grandes cantidades de efectivo obtenidas por ventas de fentanilo y posteriormente realizaba movimientos financieros para intentar introducir esos recursos al sistema económico mediante monedas digitales, transferencias y remesas.

Junto a él también fue señalado Jesús Alonso Aispuro Félix, descrito como presunto broker digital; además de Rodrigo Alarcón Palomares, acusado de recoger dinero en efectivo relacionado con estas operaciones.

Empresas y familiares también fueron sancionados

Otro de los nombres incluidos es Alfredo Orozco, identificado como supuesto encargado de seguridad y operador dentro de la red financiera investigada por Estados Unidos.

Las autoridades también sancionaron dos empresas presuntamente relacionadas con él: una compañía de seguridad privada llamada Grupo Especial Mamba Negra y el restaurante Gorditas Chiwas.

Además, dentro de la lista aparecen Liliana Orozco Romero y Amalia Margarita Romero Moreno, señaladas por presuntos vínculos con la estructura investigada.

Con estas medidas, cualquier movimiento bancario o financiero relacionado con los sancionados podría ser bloqueado, congelado o reportado automáticamente dentro del sistema financiero estadounidense.

Washington asegura que el monitoreo va más allá de los grandes capos

Durante el anuncio, autoridades estadounidenses insistieron en que la estrategia ya no se enfoca únicamente en líderes visibles del narcotráfico; ahora, el seguimiento incluye operadores financieros, negocios, empresas y personas que presuntamente ayudan a mover recursos económicos ligados al crimen organizado.

Además de las sanciones financieras, también fue mencionado Jesús González Peñuelas, señalado como productor y distribuidor de drogas sintéticas del Cártel de Sinaloa; autoridades estadounidenses lo buscan en varios estados y ofrecen una recompensa de cinco millones de dólares por información que permita localizarlo.

El mensaje enviado desde Washington dejó clara una idea: la vigilancia ya no se concentra sólo en grandes capos o figuras políticas; la estrategia estadounidense apunta ahora a todo el entorno financiero y operativo que permita sostener las actividades del Cártel de Sinaloa.

La vigilancia de Estados Unidos ya no sólo apunta a los grandes capos

Quizá nombres como el de un restaurante de gorditas o una empresa de seguridad privada podrían parecer menores dentro de una investigación internacional; no son gobernadores, no son integrantes del gabinete ni figuras políticas de primer nivel; sin embargo, las sanciones anunciadas por Estados Unidos dejan ver algo mucho más amplio: el seguimiento ya no se concentra únicamente en líderes visibles del narcotráfico.

La estrategia estadounidense ahora parece enfocarse en todo el entorno financiero, empresarial y operativo que, según sus investigaciones, podría ayudar a sostener estructuras criminales; desde operadores financieros y negocios locales hasta personajes políticos o funcionarios señalados de presuntos vínculos.

El mensaje que envía Washington es claro: no sólo están observando a grandes capos o presuntos narcopolíticos; también vigilan a quienes, directa o indirectamente, puedan formar parte de redes de financiamiento, protección o movimiento de recursos relacionados con el Cártel de Sinaloa.