La crisis en Perú no es de ahorita. En los últimos seis años esta república democrática ha tenido 6 presidentes, uno de ellos con un mandato de apenas cinco días. ¡CINCO DÍAS!. Pedro Castillo se suma a la lista.
Y eso no es todo porque cuando la papa caliente llegó a manos de Pedro Castillo, el ahora ex-presidente de Perú ya arrastraba dos procesos de destitución por “incapacidad moral” y hasta por mentiroso.
@aztecanoticias Perú destituyó a Pedro Castillo luego de que éste intentara disolver el Congreso; además, Times nombra a Zelensky como persona del año. #elmundoen3📺� ♬ sonido original - Azteca Noticias
Pero la cosa no acaba ahí, pues el ahora ex-presidente de Perú tiene al menos 6 carpetas de investigación por delitos relacionados con organizaciones criminales, tráfico de influencias, obstrucción de la justicia e, incluso, por haber plagiado su tesis… la Peñanietinha, pero, para comprender todo esto, vámonos por partes:
Primera caída: La opción “más adecuada”
La crisis política en Perú se viene cocinando desde 2016 cuando el presidente Pablo Kuczynski se vio envuelto en la puerca y muy famosa red criminal de Odebrecht.
Él debía terminar su mandato en 2021 pero renunció en 2018, antes de una votación en la que el Congreso de Perú decidiría sobre su continuidad en razón de una “permanente incapacidad moral”. Como dicen las abuelitas: el miedo no anda en burro.
Luego de la renuncia de Kuczynski la crisis política en Perú se intensificó con el mandato de dos auténticas fichitas: Martín Vizcarra y Manuel Merino.
El primero “gobernó” de 2018 a 2020, hasta que el Congreso de Perú lo destituyó, al igual que en el caso de Pedro Castillo, por “permanente incapacidad moral”. Ni más ni menos.
El segundo, lo peor de lo peor, se hizo de la presidencia a base de fuerza y “gobernó” del 10 al 15 de noviembre de 2020 con greatest hits como la represión a sus opositores y la trágica muerte de los jóvenes Inti Sotelo y Brian Pintado, en medio de las protestas que exigían su renuncia.
Finalmente, cuando agonizaba el 2020, Francisco Sagasti, el mandamás del Congreso peruano se convirtió en el presidente de Perú (porque así lo dicta la Constitución) y con él acabó la administración que debía terminar Pablo Kuczynski.
Es así como en las elecciones de 2021, Pedro Castillo llegó a la presidencia de Perú. Él y 50 por ciento de los electores se creyeron que era la opción “más adecuada”, luego de la tormenta.
Pero eso no siempre es verdadero. Pedrito, humilde profesor, garnachero y sombrerudo tuvo este primer tropiezo y se convirtió, sin saberlo, en una víctima de su circunstancia.
Segunda caída: Pedro, el intocable
Desde el inicio de su administración, Pedro Castillo fue cuestionado a tal grado que en varias ocasiones el Congreso de Perú inició procesos pa’ correrlo.
En noviembre de 2021, 29 legisladores (todos de oposición) iniciaron el primero de sus procesos de destitución quesque por uso indebido de recursos para su campaña presidencial y tráfico de influencias en las Fuerzas Armadas. El proceso no jaló.
Después, en marzo de este año, 50 congresistas de Perú (no solo legisladores de oposición) iniciaron el segundo de sus procesos de destitución con base en una lista de 20 puntos donde acusaron a Pedro Castillo de “permanente incapacidad moral”, “mentir reiteradamente”, e, incluso, “desconocer sus actos”.
Los legisladores preocupados mostraron como evidencias varias declaraciones de Pedro Castillo hechas a la prensa internacional… que, para sorpresa de muchos, el presidente desconocía.
Al igual que el primero, este segundo proceso de destitución tampoco prosperó y esto, como todas las cosas, tuvo un efecto en la percepción del presidente y su realidad circundante: soy un todopoderoso.
Tercera caída: las creencias y el autogolpe
Pedro, confiado en que era la opción “más adecuada” y creyéndose intocable luego de dos procesos de destitución superados, cayó fulminantemente a las 11:00 horas del pasado 7 de diciembre, tiempo del centro de Perú.
Luego de anunciar un toque de queda, convocar a un constituyente para armar una nueva constitución y establecer que su palabra era Ley, Castillo fue detenido por sus escoltas y llevado a la cárcel de Barbadillo, la misma en la que el último dictador de Perú, Alberto Fujimori, cumple una condena de 25 años de prisión.
Lo que a Fujimori le permitió perpetuarse en el poder por 15 años a Pedro Castillo le valió 3 horas para terminar en el mismo lugar y ser compañeros de celda.
Todo esto mientras el tercero y último proceso de destitución procedió en su contra para dar paso a Dina Boluarte como nueva presidenta de Perú; la sexta en 6 años.
El llamado por muchos autogolpe de Estado fue el último tropiezo en el andar de un mandatario que, sin querer queriendo, coqueteó con lo peor de lo peor del autoritarismo. ¿O ustedes qué piensan?
