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Prision Art, la empresa que se fundó en la cárcel

Desde la cárcel, los reos hacen diseños para las bolsas y chamarras que vende Prision Art y se cotizan hasta en Europa y Asia.

prision art carcel empresa

Su rostro apareció en las portadas de los periódicos y revistas de negocios.
Pero no precisamente por su éxito como empresario. Una demanda le arrebató la libertad y terminó tras las rejas.

De un día a otro, Jorge Cueto perdió su casa, su dinero, sus amigos y su familia.
Fue en la soledad de su celda donde descubrió que muchos de los que están en la cárcel, son jóvenes talentosos con la capacidad de rehacer su vida.

Así que decidió emprender un negocio dentro de la cárcel que le dieraempleo a algunos reos.

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|FIA

La idea fue que en lugar de que se tatuaran el cuerpo, empezaran a tatuar en pieles y cueros para elaborar bolsas y carteras.

Los primeros trabajos fueron extraordinarios. Realmente encontró verdaderos artistas gráficos.

Al cumplir su condena y quedar libre fundó la empresa Prision Art y abrió una tienda en la exclusiva calle Mazaryk en Polanco, a donde llegué acompañado del equipo
élite de FIA integrado por Ricardo Ruiz, Esteban Sánchez y Vianney Rodríguez.

Todos los meses Jorge Cueto regresa al reclusorio para reclutar a jóvenes que quieran trabajar en el tatuaje de pieles a cambio de una retribución económica.

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|FIA

La respuesta fue inesperada. Muchos presos se inscribieron en este programa de rehabilitación que no sólo les ayuda económicamente sino que se ha convertido en una terapia ocupacional para soportar la crueldad de la prisión.

Después de purgar su pena en la cárcel muchos trabajan en Prision Art como talabarteros y creando diseños. "El trabajo los dignifica y poco a poco se van quitando el estigma de ser expresidiarios", me dice Jorge Cueto.

Yo lo que quiero es que la gente entre a la tienda y no diga "vamos a comprar para ayudar a los presos, aunque el bolso esté pinche", ¡No! Yo quiero hacer productos de calidad, sin importar quien los hizo. ¡Y vaya que lo logró!

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|FIA

Sus bolsos, chamarras y carteras son cotizados por turistas de Europa y Asia.
Los trabajos que hacen los presos y expresidiarios ha sido reconocido a nivel mundial.

Quién lo diría, la idea que se le ocurrió en la cárcel, le ha valido regresar a las portadas de las revistas de negocios, como un empresario exitoso.