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¿Van a entregar a Rocha Moya? La respuesta del Gobierno es decir qué canal no ver

Hay señalamientos graves del Gobierno de EU sobre vínculos entre funcionarios de Morena y el crimen organizado. Y la respuesta oficial no es salir a investigar.

En medio de los señalamientos de Estados Unidos contra el narcogobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, por presuntos vínculos con el narcotráfico, el Gobierno opta por desacreditar a medios como TV Azteca para desviar la atención pública.

Ante cualquier cuestionamiento incómodo y las exigencias de rendición de cuentas, la estrategia consiste en convertir a la prensa crítica en “enemigo”, evitando responder a estos temas y poniendo en riesgo la libertad de expresión y el derecho ciudadano a informarse, al decir qué canal no ver.

La opinión de Andreina Andrade

“Todo gobierno autoritario necesita un enemigo, no por capricho, sino por necesidad.

Mientras la gente está hablando de ese enemigo, entonces no cuestiona ni le pregunta al Gobierno, y cuando no hay enemigo, pues entonces hay que fabricarlo.

Y hoy, TV Azteca es uno de esos enemigos del Gobierno.

El libreto es conocido. Primero viene una acusación incómoda, una pregunta que el poder no quiere responder y en lugar de hacerlo, el Gobierno señala el medio que la publica.

El tema cambia, la conversación se desplaza. El escándalo original desaparece.

Eso es exactamente lo que ocurre en México.

Hay señalamientos graves del Gobierno de Estados Unidos sobre vínculos entre funcionarios de Morena y el crimen organizado… y tiene nombre: Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, señalado por presuntos lazos con el narco.

Aparecen preguntas legítimas, como ¿dónde está Rocha Moya? ¿Lo entregarán o lo van a proteger?

Y la respuesta oficial no es salir a investigar. No es transparencia, mucho menos rendición de cuentas, sino decirle a la ciudadanía qué canal no ver.

Ahí está el patrón en su forma más desnuda. El Gobierno no refuta los hechos, administra tu atención.

El Gobierno no debate, sino que no rinde cuentas, fabrica culpables y un gobierno que le dice a sus ciudadanos qué canal apagar, no está combatiendo la desinformación, está diciendo qué realidad es la que debes ver.

Chávez lo hizo con canales de televisión, Daniel Ortega en Nicaragua lo hizo con periódicos, Maduro lo perfeccionó.

El método varía. El instinto es el mismo, el poder que no tolera la pregunta, tarde o temprano elimina al que pregunta, y no solo es un problema de periodistas.

A mí me silencian como comunicador, sí, pero a ti te están robando algo más fundamental: la libertad de decidir qué ver y qué creer, y qué verdad mereces conocer. Cuando un gobierno te dice qué canal apagar el siguiente paso es decirte qué pensar.

Eso no es protegerte de las mentiras, eso es mentirte con autoridad”.

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