Nota: cualquier calificativo que se le ponga a la historia quedaría corto. Piensen y digan, lo que ustedes gusten y manden… Pero cuando terminen de escuchar la historia, estarán de acuerdo conmigo en que no hay palabras que alcancen para calificar lo que le hicieron a Vanessa.
En septiembre del 2018, Vanessa fue al doctor en su Unidad de Medicina Familiar, la número nueve, con sede en Querétaro.
El Punto de VistalVazo |Vanessa acabó sin útero, ovarios y sin piernas
Vanessa andaba con molestias en el estómago, en el vientre, tres veces visitó al doctor: el diagnóstico, sin hacerle estudio alguno, fue infección en vías urinarias y colitis, pero seguían las molestias.
Entonces, Vanessa fue al Hospital General Regional Número Uno, allá mismo en Querétaro, en el área de gineco obstetricia le dijeron que el problema era el diu, el dispositivo intrauterino se había movido, “traslocado”, y tenían que retirarlo. Tampoco hubo un ultrasonido o rayos “x” para confirmar el diagnóstico… nada más se lo sacaron con unas pinzas, y ya.
La situación empeoró, tres días después, Vanessa volvió a la unidad de medicina familiar porque los dolores seguían, ya se le habían pasado hasta la espalda… Otra vez, sin un estudio, una resonancia, una tomografía, le dijeron que era una lumbalgia aguda.
Los días pasaban y Vanessa iba de mal en peor, muy mal, llegó a urgencias de la Unidad de Medicina Familiar, tan mal estaba que fue trasladada a urgencias pero del Hospital General… Cuando ingresó, el cuadro era muy delicado: tenía una infección generalizada, un choque séptico, tuvo que ser intubada, le dieron respiración asistida, durante 30 minutos, requirió reanimación por paro cardiaco. Para “salvarle” la vida, que ellos mismos le habían acabado, tuvieron que extirpar útero y ovarios y amputarle las dos piernas por debajo de las rodillas.
Tras negligencia, Vanessa acudió a la Comisión de Derechos Humanos estatal
Vanessa le contó su historia a Derechos Humanos de Querétaro, que le pasó el caso a la comisión nacional, porque el caso involucraba al IMSS, una dependencia federal.
Después de años de estudios y análisis, la Comisión Nacional de Derechos Humanos llegó a una conclusión: la amputación de las piernas fue resultado de una inadecuada atención médica, un diagnóstico deficiente e incompleto y sin el correspondiente seguimiento de control, todo eso permitió el avance de una infección que pudo prevenirse.
Derechos Humanos recomendó al IMSS que para “reparar el daño”, tiene que darle a Vanessa una compensación económica, acceso a programas sociales, becas para sus dos hijos menores, atención psicológica y psiquiátrica, atención de por vida y todas las prótesis que requiera.
Y para los irresponsables que le jodieron la vida a Vanessa, Derechos Humanos le pide al IMSS las sanciones correspondientes…
El IMSS, ya aceptó la recomendación con todos y cada unos de los puntos a cubrir en la “reparación del daño”, como si el daño que le hicieron se pudiera reparar… hagan lo que hagan, nunca podrán regresarle a Vanessa la vida que tenía, aunque ella trate de tomarlo con humor.
Así, paso a paso, ahora ustedes pueden ponerle a esta historia el o los calificativos que quieran. Pero yo, además de calificativos, le pondré a esta historia nombres y apellidos.
Y que el saco se lo pongan todos los encargados del sector salud de antes y de ahora que le han dado en la madre al sistema nacional de salud, con sus ocurrencias de querer cambiar todo de la noche a la mañana.
Cambios a un sistema de salud que lo único que han hecho es cargarle más “muertos” al instituto mexicano del seguro social, que cada vez está con más gente y menos doctores, especialistas, enfermeras. Un IMSS con problemas para distribuir y suministrar medicamentos, con clínicas y hospitales donde no se hacen ni los análisis o estudios que el diagnóstico requiere y donde los únicos que terminan pagando son los pacientes, como le sucedió a Vanessa.