China revoluciona las guerra desde el cielo con el Wing Loong II, un dron militar que genera alarma en Occidente debido a su gran potencia, bajo costo, además de exportaciones a más de 10 países.
Desarrollado por la Aviation Industry Corporation of China (AVIC), este Vehículo Aéreo No Tripulado (UAV por sus siglasen inglés), es del tipo MALE (De Gran Autonomía y Altitud Media), que rivaliza con el dron MQ-9 Reaper de Estados Unidos, pero a un precio mucho más accesible.
¿Qué es el dron Wing Loong II y quién lo fabrica?
El dron Wing Loong II (o Pterodáctilo II) es un Vehículo Aéreo No Tripulado para vigilancia, reconocimiento y ataques de precisión. Producido por el Chengdu Aircraft Industry Group, que debutó en 2015 y que desde entonces se destaca por su diseño, con alas de gran envergadura para misiones prolongadas.
Este dron de China puede volar hasta 20 horas a velocidades de 370 kilómetros por hora, con un alcance de mil 500 kilómetros y altitud máxima de 9 mil metros. Transporta hasta 480 kilogramos de carga útil, incluyendo 12 misiles o bombas guiadas por láser en hardpoints alares; cabe decir que su enlace satelital permite control remoto en tiempo real.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Así funciona el dron MQ-9 Reaper, el arma de EU que vale 50 millones de dólares, puede ser controlado desde otro continente y atacar objetivos con gran precisión
Dron dron Wing Loong II de China: ¿Por qué preocupa a Occidente?
Países como Marruecos, Emiratos Árabes y Arabia Saudita ya lo operan, expandiendo la influencia de China en Medio Oriente y en África. En Europa y en Estados Unidos, se teme por su acceso a datos sensibles y potencial en conflictos, saturando defensas con enjambres baratos; de hecho hasta Washington lo incluye en su lista de amenazas tecnológicas.
Cabe señalar que este dron es más económico que el Reaper y ofrece prestaciones similares: vigilancia ISR y ataques quirúrgicos. Su exportación masiva erosiona el dominio de Estados Unidos en el mercado de drones militares. El Wing Loong II no es solo un dron, sino un símbolo del ascenso chino en tecnología bélica; ¿podrá Occidente contrarrestar esta ventaja estratégica?
