Adrián contrató a Rosy para trabajar en su casa y en muy poco tiempo se ganó la confianza de toda la familia. Cuando descubrieron su verdadera identidad, decidieron correrla de su casa; ahora Cristina tiene miedo de que la supuesta Rosy les quite a sus hijos, pues la vio en la escuela de los niños. Margarita, alias Rosy, está muy arrepentida y quiere recuperarlos. Sin embargo, un testimonio hará que Adrián y Cristina lo piensen dos veces antes de otorgarle su perdón.










