Un día, Daniela descubrió que su hijo tenía una bola en la pancita; a partir de ahí, la vida de su familia cambió. Alexis fue diagnosticado con cáncer en etapa 4 y sus familias lo hicieron todo para darle la mejor calidad de vida que pudieran. Después de 18 meses, Alexis partió y le dio fuerza a su mamá para convertir el dolor en ayuda para otros niños enfermos que lo necesitan.