Ariana recuerda que la primera vez que vio que su hijo era violento y le gustaba el sadomasoquismo fue a los 10 años, cuando jugaba con sus primos, lamentabalemente nunca buscó ayuda profesional.
Ariana recuerda que la primera vez que vio que su hijo era violento y le gustaba el sadomasoquismo fue a los 10 años, cuando jugaba con sus primos, lamentabalemente nunca buscó ayuda profesional.