Lía tuvo problemas gastrointestinales muy fuertes que la llevaron a perder la vida, al morir, encontraron entre sus pertenencias una Tarjeta de donador de órganos, por lo que se les avisa a los familiares; sin embargo, Carmen, mamá de Lía, no lo entiende, y después de invetigar mucho, termina por aceptarlo y aplaudir la vida de su hija.