Lulú pasó casi veinte años soportando malos tratos. Dado que su niñez en casa fue muy complicada, se fue a vivir con una tía. Sin embargo, tampoco la trataron bien ahí, pues le asignaron todos los deberes domésticos. Después conoció al padre de su hija, pero lo dejó; después se juntó con alguien más y tuvo otro hijo.