Se espera que sea el próximo 2 de febrero de 2023 sea la fecha en la que el actor Pablo Lyle reciba por parte de la jueza Marisa Tinkler, la sentencia definitiva de su caso; sin embargo, podría pasar en la prisión hasta 15 años por el homicidio de un hombre cubano de 63 años.
¿Qué llevó a Pablo a la cárcel?
El 4 de octubre pasado y en su primer día de liberaciones, el jurado integrado por seis personas declaró culpable de homicidio involuntario a Lyle como por la muerte del cubano Juan Ricardo Hernández que ocurrió en 2019.
Al conocerse el veredicto, la defensa del actor presentó una moción en la que solicitó, entre otras cosas, la posibilidad de que se realizará un nuevo juicio y de ser posible que éste tuviera lugar en otro estado o condado bajo el argumento de que no se atendieron los hechos y que se produjeron algunas inconsistencias durante todo el proceso.
¿Qué pasó el jueves 8 de diciembre?
En una audiencia celebrada el pasado jueves para abordar la moción, Philip Reizenstein, defensa del actor, pidió una revisión independiente de los hechos a lo que llamó un "homicidio excusable" y manifestó a la jueza que las leyes de Florida contemplan que "las personas pelean y se tiran puñetazos".
Reizenstein señaló que la evidencia presentada ante el jurado se enfocó de manera incorrecta "en el golpe y en la inflamación del cerebro y en las fallas de los órganos y en el daño al cerebro", lo que pudo ser inesperado para el actor.
La defensa afirma que fue en defensa propia
La defensa reiteró que Pablo Lyle actuó en defensa propia porque temió por su vida, la de su esposa y la de sus hijos, quienes se encontraban muy asustados dentro del vehículo, lo que podría “justificar” el uso de la fuerza ante Hernández.
La víctima atacó primero
El abogado también recordó que fue la víctima quien se acercó al vehículo, que era conducido por Lucas Delfino, cuñado de Lyle, y que fue el cubano quien confrontó a las personas que se encontraban al interior cuando golpeó el vidrio de forma vehemente y "profirió maldiciones".
En opinión del abogado de la defensa, durante el proceso judicial no se admitieron pruebas ni testigos que podían corroborar que Lyle reaccionó en defensa propia.