Nadie lo vio venir, ni siquiera él. Había soportado tanto, fingiendo estar bien, sonriendo cuando por dentro todo se rompía. Pero hay momentos en los que el alma ya no puede más, y ese instante llegó. En medio del silencio, sin advertencia, Sergio se desplomó emocionalmente, dejando que las lágrimas hablaran por todo lo que había callado.

