El día más esperado para cualquier aficionado de futbol llegó. Una nueva edición de El Clásico nos trajo un partido de auténtico poder a poder, cardiaco y lleno de emociones que finalmente culminó con un empate a ceros.
En los primeros instantes, el Barcelona lucía mejor dentro del campo. Lionel Messi y Luis Suárez lideraban el ataque de los catalanes y perseguían constantemente el arco rival. Sin embargo, los cartones cambiaron drásticamente y el Real Madrid empezó a dominar el encuentro.
Una tras otra, el Real Madrid acechaba sigilosa pero peligrosamente la portería custodiada por Ter Stegen. La primera de peligro llegó con un fuerte cabezazo de Karim Benzema, que Gerard Piqué tuvo que sacar en la línea.
Posteriormente, Sergio Ramos probó suerte de larga distancia y el arquero alemán tuvo que estirarse para poder desviar el potente disparo del español. Ernesto Valverde tenía un rostro de preocupación, y así continuó hasta que Messi comenzó a hacer lo suyo.
La primera ocasión blaugrana se dio tras un mal desvío de Courtois que termina en los pies de Suárez, el uruguayo tira a portería con el arquero vencido y ahora Sergio Ramos saca el disparo a unos centímetros de la línea final.
A unos instantes de terminar la primera mitad, Lio con el toque magistral que lo caracteriza, mandó un pase preciso que dejó a Jordi Alba solo frente al arquero. El defensor culé quiso prender el balón de primera intención pero su disparo salió muy desviado.
El segundo tiempo inició con dos equipos más precavidos y sin otorgar tantos espacios a los rivales. Una de las más peligrosas terminó con una espantosa rebanada de Messi y un tapón en defensa a Luis Suárez.
El encuentro cayó en una zona de pocas emociones. Gareth Bale encendía una vez más El Clásico después de conseguir el tanto que rompía el empate, sin embargo se encontraba en fuera de lugar y el silbante anuló la anotación.
El Clásico culminó sin más emociones. Ahora, ambos equipos se quedan como líderes de La Liga con la misma cantidad de puntos.
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