El próximo 8 de febrero, el mundo no se detendrá únicamente para presenciar el evento deportivo más grande del planeta. El Super Bowl LX marcará un hito en la historia de la cultura pop cuando Bad Bunny, el artista que saltó desde SoundCloud para convertirse en el fenómeno más relevante de nuestra era, tome el escenario del medio tiempo.
Hay que entender que el Halftime Show dejó de ser un simple intermedio musical para convertirse en el campo de batalla cultural más grande del planeta. Al elegir a Benito, la NFL aceptó que el espectáculo sea juzgado más por su impacto político y social que por la calidad de la coreografía. Entonces, ¿por qué era él la única opción correcta para esta edición? Vámonos por partes.
¿Por qué la NFL eligió a Bad Bunny para el Super Bowl 2026?
Bajo la dirección de Roger Goodell y la curaduría de Roc Nation—de Jay-Z—, la Liga ya no quiere que el público aproveche el show de medio tiempo para ir al baño o por otra ronda de snacks. Lo que buscan es polémica; prefieren un espectáculo que genere debates en redes sociales y que se hable de este por semanas, incluso si esto significa incomodar a su base más conservadora.
Recordemos en 2022 cuando Eminem se arrodilló en pleno show, desafiando las restricciones de la liga, un gesto sumamente provocador. Y cuando falta la controversia, el espectáculo termina sepultado en el olvido como uno de los peores shows de la historia (ejem, Maroon 5). La polémica no solo vende, sino que otorga relevancia.

Bad Bunny se coronó como el artista más relevante actualmente. Viene de ganar el Grammy a Mejor Álbum del Año por Debí Tirar Más Fotos, donde dejó en claro que su impacto es innegable. La NFL aprovecha hoy la imagen de Bad Bunny para posicionarse como un fenómeno progresista, global y "de moda", rompiendo con la imagen tradicional del fútbol americano para limpiar su reputación ante las nuevas generaciones.
¿Cuál es el mensaje político detrás del show de Bad Bunny en el Super Bowl?
Su relevancia en el activismo político no es producto de marketing, es un status ganado desde la calle. Para entender por qué llegó al Super Bowl, hay que remontarse al verano de 2019, cuando Benito pausó su gira europea para volar a Puerto Rico y marchar junto a su gente hasta ocasionar la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló.

Ese compromiso no se detiene ahí. Sus canciones son símbolos de resistencia contra el estatus colonial de la isla; en "El Apagón" expone la crisis energética y en "NUEVAYoL" utiliza la Estatua de la Libertad con la bandera de Puerto Rico para dejar claro que los migrantes no son invitados en Estados Unidos, sino ciudadanos con derechos. Incluso utiliza la propia voz del presidente Donald Trump para emitir una disculpa en la radio.

Además, su show es un choque frontal contra la retórica divisoria de la administración actual. Recordemos su discurso en los Grammys con el “ICE out” o su decisión de excluir ciudades de Estados Unidos en su última gira por el riesgo de redadas migratorias, ocasionando que miles viajaran a PR para disfrutar de su concierto.
Con una banda en vivo y secciones orquestales (Philharmonic Orchestra Project), Benito mezcla trap con salsa y bomba, utilizando el tambor como símbolo de orgullo caribeño para elevar al reggaetón a una herramienta de protesta. Una postura contra las políticas migratorias vigentes tan potente que ocasionó que el presidente Trump se declarara "anti" Bad Bunny y rechazara ir al gran juego.
¿Qué significa que Bad Bunny protagonice el Super Bowl cantando únicamente en español?
Bad Bunny, en comparación de otros artistas del “crossover” como Shakira, no tuvo que suavizar su sonido ni cantar en otro idioma para conquistar al mercado anglo. Así, se convertirá en el primer artista en encabezar el medio tiempo cantando únicamente en español y dejando en alto sus raíces caribeñas como una resistencia política. Benito no se ha integrado a la cultura estadounidense , sino que ha obligado a la cultura a adaptarse a él.
El puertorriqueño habita ese eterno dilema del “lo amas o lo odias”, pues es común que quienes miran el género desde la barrera generacional caigan en el reduccionismo de señalar al reggaetón como una colección de letras vulgares. Pero negar su impacto es negar la realidad de un artista que ha elevado el género a una experiencia de estadio de primer nivel. Hoy, esa vieja narrativa del prejuicio, se siente muy lejana.
Lo que los sectores más conservadores no quieren ver es que el mensaje que Benito dejará en el escenario no es divisorio, sino profundamente humano. Mientras los políticos usan el miedo para separar, él usa el baile para unir. Su música es una oda al goce, a la comunidad y a la celebración de la identidad; una respuesta frontal a la superficialidad de un sistema que nos quiere divididos y excluidos.
El 8 de febrero, el mundo bailará
Al final, si el show les ofende, no será por la música, sino porque, por primera vez en mucho tiempo, Estados Unidos no tiene el poder del control remoto.
