El discurso crítico de la presidenta Claudia Sheinbaum contra TV Azteca surge en un contexto marcado por la inseguridad, la crisis en el sistema de salud y las denuncias de presuntos vínculos entre políticos y narcotraficantes.
El problema no son los micrófonos y las cámaras de Azteca Noticias, porque la gente no les teme a ellos; lo que en verdad mantiene en alerta a la ciudadanía es la violencia, las desapariciones, la extorsión y la falta de medicamentos.
La opinión de Lucy Bravo
“Mientras el país se cae a pedazos, el gobierno ya encontró a su enemigo: la televisión crítica. Y quizá porque lo que intentan callar no es un medio, sino sus propios fracasos.
Cuando un mexicano sale a la calle, no teme encontrarse a un micrófono de TV Azteca; teme ser asaltado, secuestrado o asesinado. Cuando una madre buscadora sale con pico y pala a intentar encontrar a un ser querido, no se siente abandonada por TV Azteca; se siente abandonada por su propio gobierno.
Cuando una familia llega a un hospital público y descubre que no hay medicamentos, no culpa a un periodista; culpa a un sistema de salud colapsado. Cuando un comerciante paga extorsión para poder abrir su negocio, no piensa en una campaña mediática; piensa en que el Estado ya no existe.
Y cuando los mexicanos escuchan hablar de narcopolítica, no piensan en TV Azteca; piensan en Sinaloa, en Rubén Rocha, en los políticos mexicanos mencionados en investigaciones de Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado y en el partido que los protege: Morena.
Porque cuando un gobierno empieza a pelearse con las cámaras, es porque perdió la pelea con la realidad. Y ahí es cuando la Cuarta Transformación empieza a parecerse más a la cuarta versión del viejo manual autoritario: desacreditar voces incómodas, señalar medios críticos y tratar de decidir qué puede ver la gente”.