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Impunidad en el Hospital Infantil: Residentes denuncian acoso bajo la dirección general

Mensajes, persecución y un cambio de vida forzado. Mientras una médica residente tuvo que huir de su casa por miedo, el Director del Hospital Infantil de México sigue en su cargo como si nada pasara.

Miedo, silencio y una total falta de justicia. En el Hospital Infantil de México Federico Gómez, la institución que debería velar por la niñez, se libra una batalla interna que las autoridades federales pretenden ignorar. Una médica residente ha alzado la voz contra el Director General, el Doctor Adrián Chávez López, por presunto acoso sexual y laboral. A pesar de las denuncias penales y administrativas, el hospital sigue operando como si nada pasara, mientras la víctima vive bajo asedio.

La pesadilla para la doctora “N”, quien por temor a represalias prefiere mantener su identidad reservada, comenzó en agosto del año pasado. Lo que inició como una relación profesional se transformó en un hostigamiento constante. Existen evidencias: mensajes de texto donde el Director le expresaba abiertamente sentimientos no correspondidos, le enviaba obsequios no solicitados e insistía en obtener fotografías personales. La situación llegó a tal extremo que la residente tuvo que dar de baja su número telefónico y cambiar de domicilio por temor a su integridad física. Hoy, ocho meses después, las secuelas psicológicas son evidentes, pero el presunto agresor permanece en su oficina de mando.

Impunidad a pesar de las denuncias

No ha sido falta de aviso. La médica ha agotado todas las instancias oficiales:

  • Interpuso quejas ante la UNAM.
  • Dio aviso a la Secretaría de Salud Federal.
  • Presentó formalmente el caso ante la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud.
  • Y finalmente, escaló el caso al ámbito judicial con una denuncia penal.

¿La respuesta oficial? Absoluto silencio. No se han aplicado medidas de restricción ni se ha separado al cargo al señalado mientras se realizan las investigaciones, dejando a la víctima en una situación de vulnerabilidad extrema dentro de su propio centro de trabajo.

El caso ha dejado de ser individual para convertirse en un grito colectivo. Más de 200 médicos residentes y 20 especialistas han firmado cartas exigiendo una resolución inmediata. Los pasillos del hospital se han llenado de un temor generalizado; las médicas denuncian trabajar bajo observación constante y con el miedo latente a represalias académicas o a ser dadas de baja de su residencia si apoyan abiertamente la causa.

Amenazan con ir a paro

Ante la falta de garantías y la protección institucional hacia la dirección, el personal médico no descarta irse a paro de labores la próxima semana. En un hospital donde la prioridad debería ser la salud de los niños, hoy la prioridad es exigir que las médicas puedan trabajar sin ser acosadas por sus superiores. La Secretaría de Salud tiene la última palabra: ¿justicia para las residentes o protección para el director?