Ay, México... bendito México. En este país, la realidad siempre supera a la burocracia en tiempo récord. Apenas ha pasado una semana desde que se activó el registro obligatorio de números telefónicos (iniciado este enero de 2026) y, como era de esperarse, el mercado negro no solo se adaptó, sino que ya está facturando.
La medida, que prometía mayor seguridad y control, ha chocado de frente con la astucia mexicana para la ilegalidad: hoy, los chips piratas ya operan a plena luz del día digital.
“Listos para usarse": El negocio en Marketplace
No hace falta ir a los callejones oscuros. Basta con entrar al Marketplace de Facebook para encontrar la oferta clandestina. Los anuncian sin pudor: “Chips listos ya con registro”, “Chip activo sin trámites”, “Chip sin necesidad de dar tus datos”.
La promesa es seductora para quien quiere anonimato (o impunidad): funcionan como cualquier tarjeta SIM legal. Sirven para hacer llamadas, enviar mensajes, usar WhatsApp y navegar en internet. La diferencia es que nadie sabe quién está detrás de esa línea.
Registro de celulares en México: ¿Por qué podría impulsar el mercado negro de chips?
Chips ya registrados en México: Desde 27 pesos y entrega en el Metro
Lo más alarmante es la accesibilidad. Los precios de estas líneas fantasmas oscilan entre los 27 pesos y hasta los 1,000 pesos, dependiendo del volumen de compra. Algunos vendedores te exigen un mínimo de 10 piezas, operando ya como mayoristas del mercado negro.
La logística también está resuelta. La entrega es en “punto medio": cualquier estación del Metro de la Ciudad de México, o incluso en zonas del Estado de México y Puebla. Es una red de distribución eficiente que se ríe de los controles gubernamentales.
Pero el mercado negro no se limita a vender el plástico. También ofrecen un “servicio administrativo": registrar tu número personal utilizando una CURP y credenciales falsas. Es decir, identidad apócrifa a la carta para burlar el padrón oficial.
Expertos en telecomunicaciones ya lo habían advertido: los vacíos legales, como la falta de límite de líneas para personas morales, eran el cultivo perfecto para la reventa masiva. Y así fue.

¿Y ahora qué?
La pregunta obligada es: ¿Ahora qué va a hacer el gobierno con esto?
Se impuso una medida estricta a los ciudadanos de a pie, amenazando con dejarlos incomunicados si no se registran antes de junio, mientras que los delincuentes (y los comerciantes informales) ya encontraron el atajo perfecto.
Es la historia de siempre en nuestro bendito México: se crea la ley, se crea la trampa, y como siempre les digo... la maña va un paso adelante.