Dos niñas haitianas, que se encontraban bajo el resguardo del Estado buscando seguridad, hallaron la muerte en el lugar que debía garantizar su vida. La mañana del martes 24 de febrero, sus cuerpos fueron encontrados en una fosa séptica, luego de que cayeran “por accidente” en la Casa Hogar “Patos” del DIF Oaxaca.
Pero el caso destapó las condiciones inhumanas que se han reportado en los albergues públicos. Una alerta que no se puede ignorar, sino atender.
Opinión de Uriel Estrada:
Eran niñas haitianas, estaban bajo protección del Estado y hoy están muertas. Sus cuerpos fueron encontrados sin vida dentro de una cisterna en la Casa Hogar “Patos”, administrada por el DIF en Oaxaca.
No estaban en la calle ni desamparadas; se encontraban bajo resguardo institucional.
La Fiscalía General del Estado ya ha iniciado una investigación que, hasta el momento, arroja personas detenidas y funcionarias separadas de sus cargos.
Sin embargo, más allá de los movimientos administrativos, queda una pregunta profundamente dolorosa: ¿cómo dos niñas bajo tutela estatal terminan así?
Mientras las autoridades sugieren un posible accidente mientras jugaban cerca de una fosa séptica, el contexto previo es desolador.
Hace apenas unas semanas, trabajadores del sistema denunciaron castigos físicos, maltrato psicológico y condiciones indignas en el mismo DIF de Oaxaca.
Las acusaciones son brutales: menores obligados a cargar cubetas de agua como castigo o forzados a preparar alimentos para la venta en vía pública.
De comprobarse estas denuncias, no estaríamos ante una simple falla operativa, sino ante una falla moral absoluta.
Eran niñas migrantes, lejos de su país, vulnerables y extranjeras, pero ante todo, seres humanos inocentes.
El Estado, al asumir la custodia de un menor, adquiere una responsabilidad total; no hay medias tintas.
Este no es momento de especulaciones, sino de transparencia absoluta. Es imperativo que se investigue a fondo, se aclaren las omisiones y se revisen todos los albergues del país. Porque si un refugio no es seguro, ¿entonces qué lugar lo es?