Jorge Zarza Saúl López pintor boca
04 diciembre 2021
Jorge Zarza
Opinión FIA
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Pinturas que te dejarán con la boca abierta: Saúl López

Saúl López es un artista que crea pinturas desde la cama o en silla de ruedas; su arte deja a cualquiera con la boca abierta.

El primer recuerdo que tengo de los artistas que pintan con la boca es en casa de mi abuela Lucía en Cuernavaca. Ella siempre compraba en Navidad un bonche de postales para enviarlas a sus amistades. Esas tarjetas traían paisajes en acuarela con motivos decembrinos, pintados precisamente por estos artistas sin manos. Cuando me propusieron conocer la historia de Saúl López de inmediato acepté, ya que él es uno de los pocos que pintan con la boca y además, es reconocido por sus obras en diversos países de Europa.

Acompañado del equipo élite de FIA, integrado por Ricardo Ruíz, Esteban Sánchez y Vianney Rodríguez, me recibió en su casa taller, ubicado en Guadalajara; ahí, entre cuadros de diferente tamaño a medio pintar, sentado en una silla de ruedas, accedió a contarnos su historia.

Saúl López, artista con la boca y con el corazón

Un accidente en carretera lo dejó paralítico y como terapia para ejercitar su cuerpo empezó a pintar con la boca. Por supuesto que pasaron años de técnica, de desesperación por no tener control de sus manos y de muchas disciplina para terminar las obras que le pedían por encargo.

Mientras más nos platicaba, más interés generaba en nosotros, por la forma tan entusiasta de contarnos sus anécdotas, como aquella cuando recibió una carta de la Academia de Arte y Pintura de Italia en la que pusieron en duda que realmente pintara con la boca. Era tal la exactitud de algunos trazos que parecía imposible que lo hubiera hecho sin ayuda.

Saúl López aprieta con sus dientes el pincel de madera y entinta la punta hecha de finas cerdas, para deslizar los colores sobre el lienzo. Siempre que pinta permanece acostado y ahí pasa largas horas en soledad.


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No es casualidad que elija estar postrado para pintar “como Frida Kahlo”, bromea mientras le acercan un poco de agua; resulta que tuvo otro accidente que le dislocó la cadera y eso lo ha obligado a permanecer en posición horizontal.

Saúl López plasma su fe en cada cuadro

Saúl es un hombre de fe. No pierde ocasión durante la entrevista de hablar de Dios y de su milagrosa presencia en cada uno de los cuadros que él termina.

Ahí, encerrado en esas cuatro paredes, diseñó un arnés con el que logra subirse a la cama y a través de poleas ha colocado un restirador en donde sujeta los lienzos que pinta detenidamente.

Animado por la presencia de algunos vecinos que se acercaron al taller al ver las cámaras de televisión, Saul, se dirigió hacia un cuadro que permanecía oculto por una sábana y me pidió que lo develara.

Era mi retrato. En la solapa del saco detalló una cruz, el símbolo de Azteca, una guitarra, unos audífonos y un corazón, elementos que Saul seleccionó minuciosamente para describirme en lo personal y en lo profesional.

Valoro enormemente que haya dedicado su tiempo, su fuerza y su talento para plasmar los rasgos y los gestos que siempre hago. Inmediatamente le agradecí el generoso detalle que ahora le he obsequiado a mis padres para que lo cuelguen como lo hacía mi abuela con sus postales.

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