La Luna llena de junio ofrecerá un espectáculo astronómico peculiar. A diferencia de las famosas superlunas que se vuelven las protagonistas de los cielos por su tamaño imponente, este mes nuestro satélite natural se dejará ver en el extremo opuesto y más lejano.
Quienes miren al cielo nocturno notarán una Luna ligeramente más pequeñita de lo habitual y que, además, parecerá arrastrarse muy cerca del horizonte en lugar de elevarse hacia lo alto del cielo.
Este fenómeno se da porque coincide la órbita de la luna con la inclinación de la Tierra durante el solsticio de verano.
¿Qué es una microluna y por qué ocurre en el apogeo lunar?
La órbita de la Luna alrededor de la Tierra no forma un círculo perfecto, sino una elipse. Esto significa que a lo largo de su viaje mensual hay un punto en el que se encuentra lo más cerca posible de nosotros, el perigeo, y otro donde se aleja al máximo, ese es su apogeo.
Cuando la fase de Luna llena coincide con el apogeo lunar, se produce lo que los astrónomos llaman una microluna. Durante este evento, la Luna se encuentra a una distancia aproximada de 405,000 kilómetros de la Tierra. Visualmente, esto se traduce en que el disco lunar se percibe hasta un 14% más pequeño y un 30% menos brillante que una superluna promedio. Aunque a simple vista puede ser difícil notar la diferencia de tamaño sin una referencia, la sutil reducción de su brillo sí es perceptible en noches despejadas.
A micromoon is arriving June 29th!? 🌕
— Museum of Science (@museumofscience) June 22, 2026
The full moon this month is going to be 7% smaller and 14% dimmer. This is because it will be at “apogee”, the furthest point in its orbit from Earth. That is about 13,900 miles further away than usual, so this is the opposite of a… pic.twitter.com/oat7TrylID
¿Por qué la Luna se mantendrá baja en el cielo del hemisferio norte?
El segundo rasgo característico de esta Luna llena de junio es su trayectoria inusualmente baja en el firmamento. La explicación se encuentra en el solsticio de verano, que acaba de ocurrir en el hemisferio norte.
Durante el solsticio, el Sol alcanza su punto más alto del año en el cielo diurno. Debido a la geometría celeste, la Luna llena siempre se ubica en el punto diametralmente opuesto al Sol con respecto a la Tierra. Por lo tanto, cuando el Sol diurno está en su cúspide más alta, la Luna llena nocturna debe realizar el recorrido inverso, manteniéndose en la trayectoria más baja del año. Para los observadores del hemisferio norte, el satélite flotará muy cerca del paisaje, ocultándose rápidamente detrás de árboles o edificios, mientras que en el hemisferio sur ocurrirá exactamente lo contrario, viéndose muy alta en el cielo.
¿De qué color se verá? La física detrás del tono ambar de la atmósfera
Al mantenerse tan cerca del horizonte, la Luna llena de junio adoptará un característico tono dorado, ámbar o incluso rojizo (razón por la cual popularmente se le conoce en algunas culturas como la "Luna de Fresa", aunque el nombre original responde más a la temporada de cosechas que al color real).
La física detrás de este cambio de color se llama dispersión de Rayleigh, el mismo fenómeno responsable de los atardeceres rojizos. Cuando la Luna está baja en el horizonte, su luz debe atravesar una capa de atmósfera terrestre mucho más gruesa que cuando está en lo alto del cielo. La atmósfera funciona como un filtro: absorbe y dispersa las longitudes de onda más cortas de la luz (los tonos azules y violetas), permitiendo que solo las longitudes de onda más largas (los tonos amarillos, naranjas y rojos) pasen y lleguen directamente a nuestros ojos. El resultado es un disco lunar teñido de un cálido color ámbar que se irá aclarando a medida que gane un poco de altura.
